Es cierto que las críticas que durante los últimos días se están vistiendo contra la Viceconsejería de Empleo parecen más con idea de aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid que, de verdad, una contraposición de actitudes idónea y realista. En primer lugar, el mayor respeto hacia esa Asociación de Parados de la barriada Príncipe Alfonso,
quienes entendemos deberían con anterioridad conocer que la Viceconsejería ni puede enseñar las listas del Plan de Empleo, porque el único organismo que está autorizado para ello es el SPEE, y que además también desconoce las causas por las cuales se ha rechazado a determinadas personas, porque son ellos quienes conocen todos los datos. La Ciudad lo que hace es mandar los perfiles que se resumen en dos grupo muy concretos: cualificados y no cualificados. Nada más. Y cuando se habla de delación en la barriada Príncipe Alfonso, los datos sí que no mienten y son claros. De doscientos cincuenta desempleados que han sido contratados en la primera fase del Plan de Empleo de Corporaciones Locales, setenta son de esa barriada, estamos hablando del treinta por ciento. Además, en las mismas declaraciones que recogemos hoy, quedan muy claras las afirmaciones de la viceconsejera, que advierte de que ni los partidos políticos, ni las barriadas, ni las asociaciones, ni los sindicatos manejan los Planes de Empleo.





