Con motivo del Día Europeo de la Logopedia, los profesionales de la ciudad queremos poner el foco en un ámbito todavía desconocido para muchas familias y, sorprendentemente, también para parte de la administración sanitaria: la intervención logopédica en lactancia y alimentación neonatal.
Cuando se habla de logopedia, la mayoría piensa en dificultades del habla o del lenguaje en la infancia. Sin embargo, la logopedia hospitalaria comienza mucho antes: en las primeras horas de vida. El logopeda es el profesional sanitario especializado en la evaluación y tratamiento de las funciones orales (succión, deglución y respiración), funciones vitales para que un recién nacido pueda alimentarse de forma segura y eficaz.
En el Hospital Universitario de Ceuta, donde nacen cada año decenas de bebés, esta figura sigue sin estar integrada en la plantilla pública, pese a que su presencia es habitual en otras comunidades y pese al respaldo político que esta reivindicación ha recibido.
¿Qué hace un logopeda en lactancia y alimentación neonatal?
Durante los primeros días de vida, muchos bebés presentan dificultades que interfieren en la lactancia materna o en la alimentación con biberón: Dificultades en el agarre, dolor persistente en la madre, succión débil o ineficaz, pérdida excesiva de peso, sospecha de frenillo lingual restrictivo y problemas de coordinación succión-respiración-deglución, rechazo del pecho o fatiga al alimentarse.
En estos casos, el logopeda:
Evalúa la anatomía y funcionalidad orofacial del recién nacido, analiza la coordinación succión-respiración-deglución, detecta alteraciones como disfunciones linguales o musculares, interviene mediante estimulación orofacial específica, acompaña a la madre en el establecimiento de una lactancia eficaz y previene complicaciones futuras en alimentación, habla y desarrollo.
No se trata solo de “dar consejos”. Se trata de una intervención clínica especializada basada en evidencia científica. La importancia de la intervención hospitalaria a pie de cama. La diferencia entre contar o no con un logopeda en el hospital es enorme.
La intervención temprana, durante el ingreso hospitalario, evita reingresos por pérdida de peso o deshidratación, abandono precoz de la lactancia materna, dolor crónico y frustración materna y/o problemas de alimentación que se cronifican.
La logopedia hospitalaria no es un lujo: es prevención, es ahorro sanitario y es calidad asistencial.
En unidades neonatales, especialmente en bebés prematuros o con patología asociada, la intervención logopédica es imprescindible para garantizar una alimentación segura y reducir riesgos de aspiración. En otras ciudades autónomas, como Melilla, ya se ha avanzado en esta línea. Ceuta no puede quedarse atrás.
La necesidad de incorporar logopedas en el ámbito hospitalario ha sido respaldada públicamente por todos los partidos políticos con representación, incluido el PSOE. Asimismo, existen precedentes normativos y referencias en el BOE que avalan la integración de estos profesionales en el sistema sanitario público.
No se trata de una reivindicación aislada ni corporativista. Es una demanda avalada institucionalmente y alineada con estándares sanitarios actuales. Por eso, desde el colectivo profesional insistimos: que este respaldo no quede en papel mojado.
Argumentar que no se contratan logopedas por falta de recursos resulta difícil de sostener cuando existen partidas destinadas a servicios externalizados o a empresas privadas.
Si hay recursos para externalizar servicios, debe haber voluntad para integrar profesionales dentro del sistema público, reforzando la atención hospitalaria y garantizando continuidad asistencial.
Invertir en logopedia hospitalaria no es un gasto: es una medida coste-efectiva que reduce complicaciones, mejora resultados clínicos y protege la salud materno-infantil.
En este Día Europeo de la Logopedia, no hablamos solo desde la delegación profesional. Hablamos también desde la práctica clínica diaria, desde la experiencia con familias que necesitan apoyo especializado y no lo encuentran dentro del hospital público.
Ceuta merece una atención sanitaria completa en el área materno-infantil. La Dirección debe tener en cuenta el respaldo político, profesional y social existente, y dar el paso definitivo hacia la incorporación de logopedas en el Hospital Universitario.
Porque la lactancia no es solo nutrición. Es desarrollo neurológico, es vínculo, es prevención.
LOS PACIENTES DE LOGOPEDIA IMPORTAN: LOGOPEDIA EN LA PLANTILLA YA.

* Por Silvia Mateos Torres, logopeda con máster en atención temprana, patologías de la voz y especialista en alimentación en la infancia, colegiada nº 29/2139 por el Colegio de Logopedas de Andalucía.






