Una crisis migratoria sin precedentes, sus consecuencias y quienes hacen lo posible por ayudar a quienes ahora lo están necesitando. Esos son los tres elementos que se han conjugado en Ceuta durante una semana que ha sido bastante intensa. Aunque a medida que han transcurrido los días, la situación en nuestra ciudad parece menos tensa, luego de alcanzar sus puntos más álgidos durante el lunes y el martes, no pueden dejarse de lado los efectos de esa masiva migración que trajo consigo a cientos de niños y adolescentes, algunos de ellos engañados, y cuyos padres en Marruecos esperan verlos nuevamente.
Se trata de un tema complicado, pues no basta el deseo de un pequeño de volver a su hogar o de unos padres desesperados que buscan una solución, pues la reagrupaciones familiares no dependen de los protagonistas, sino más bien de los acuerdos alcanzados por ambos países, y en este caso en particular también de la disponibilidad de Marruecos de facilitarle la vida a su ciudadanía, aceptando este tipo de trámites. Además hay que recalcar que las reagrupaciones familiares también se han visto afectadas por el cierre del paso fronterizo durante más de un año, lo que le agregó otra traba a un problema ya existente. Sin embargo, en este concontexto que resulta complicado hay que aplaudir y, sobre todo, apoyar todo ese trabajo que se esta haciendo desde las administraciones y que viene a recibir un importante respaldo de las fundaciones, de las ONG y de esos voluntarios que se han unido para prestar su valioso apoyo a los dispositivos de atención a los menores, pues todos ellos están haciendo lo que está a su alcance para lograr que estos niños puedan finalmente reencontrarse con sus padres lo más pronto posible.






