L a tensión que está registrándose desde hace meses en la planta de residuos del Hacho saca a la luz una problemática: la de la seguridad. ¿Tiene la Guardia Civil que trabajar como vigilante jurado en la planta de Urbaser?, ¿deben los trabajadores enfrentarse a situaciones que les son ajenas? Ni unos ni otros están haciendo papeles que les competen. Los primeros porque terminan destinando unos servicios que se quitan de otra zona. Los segundos porque se enfrentan a situaciones marcadas por la tensión y el miedo. Las dos administraciones deben analizar hasta qué punto tienen facultades para poner algo de orden en esta historia y advertir a Urbaser de la necesidad de adoptar las medidas de seguridad que estén de su mano, teniendo como complemento el apoyo de orden público que puedan darle otras fuerzas de seguridad. Pero complemento no significa que una fuerza de seguridad del Estado termine sirviendo a una empresa privada. 'El Faro' lleva escribiendo capítulos de esta historia desde el pasado mes de septiembre. ¿Ha dado tiempo a buscar una salida?





