Más de un centenar de personas se concentraron ayer en el bloque de viviendas de Patio Páramo, donde los vecinos habían organizado un acto en el que sacaron tarjeta roja a los maltratadores y dijeron “no” a esta lacra.
Un centenar de vecinos de Ceuta se reunieron a mediodía de ayer en el bloque de viviendas de Patio Páramo en el que hace dos semanas Yolanda Almagro fue acuchillada por su ex-marido, con el que se encontraba en proceso de divorcio, para gritar “no, no y no” a la violencia de género y sacar tarjeta roja a los maltratadores.
Entre los asistentes estuvieron diferentes representantes políticos, así como miembros de asociaciones como la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV), Familias Numerosas e incluso la Comunidad Romaní. Todos ellos mostraron su repulsa al maltrato y alzaron la voz para mandar un mensaje de optimismo y apoyo a todas aquellas víctimas de la violencia de género. “Queremos mostrar nuestro cariño y apoyo a todas las mujeres que están siendo maltratadas (...) que sepan que la sociedad está con ellas. No deben tener miedo ni esconderse porque nosotros las vamos a apoyar”, dijo con firmeza Desiré López, vecina de Patio Páramo. Un discurso que se repitió durante las intervenciones de diferentes personas y un discurso que sirve como llamada de atención sobre la necesidad de denunciar el maltrato y que pone el foco de atención sobre la sociedad en general, que debe colaborar denunciando. “Queremos que el maltrato se acabe de una vez por todas”, añadió Ana Mesa, representante vecinal.
José Ramos, presidente de la FPAV, hizo alusión a la necesidad del “diálogo” ante cualquier situación y a la “tolerancia cero” frente a los agresores. “Abusar de la condición física es algo deleznable y de villanos”, condenó enérgicamente el máximo representante vecinal.
Los aplausos y la emoción estuvieron en todo momento a flor de piel y se hicieron físicos cuando Francisco López, vecino de Patio Páramo, dijo: “Es totalmente condenable que todavía haya violencia contra las mujeres (...) Basta ya. No más violencia”. Entonces todos alzaron sus tarjetas rojas en muestra de solidaridad con Yolanda y como símbolo de la lucha contra todas aquellas personas que, de una manera u otra, utilizan la violencia de género como parte de sus vidas.










