El profesor de la UNED en la ciudad Carlos Rontomé ofrece sendas ponencias en congresos organizados a lo largo de este mes en Granada y Pamplona.
A lo largo de este mes el profesor del centro asociado de la UNED en Ceuta Carlos Rontomé ha presentado dos ponencia en dos congresos en Pamplona y Granada, en los que ha hablado sobre la presencia sociopolítica que la comunidad musulmana tiene en Ceuta.Para Rontomé el crecimiento en el espacio político de la ciudad de partidos con connotaciones étnico-religiosas puede atribuirse en mayor medida al fracaso del modelo de integración política de la minoría musulmana que al cuestionamiento por parte de esta población del sistema tradicional de partidos. Según recuerda, las nacionalizaciones de finales de los años ochenta fueron rechazadas por la mayoría de los partidos políticos y de la población no musulmana de la ciudad y esta circunstancia ha pesado como agravio en el imaginario del colectivo musulmán a la hora de optar por formaciones políticas de tipo generalista. Esto, unido a fenómenos como el resurgimiento étnico, la promoción de la identidad musulmana y la preferencia de parte de los votantes musulmanes a depositar su confianza en “uno de los nuestros”, mantienen un alto porcentaje de leales a estos partidos.
No obstante, dos de las dinámicas presentes en las formaciones musulmanas han sido un fracaso, según el profesor. En primer lugar, relata, los intentos de crear un “frente musulmán” se ha saldado en todas las ocasiones en un fracaso debido a los excesos de personalismos entre los líderes. En segundo lugar, los intentos de algunas formaciones musulmanas de abrirse al común de los ciudadanos han sido un fracaso debido a la identificación que hace gran parte de los electores no musulmanes con el “promarroquismo” atribuido a los partidos musulmanes hasta el año 1995, y a la propia falta de apoyo que los electores musulmanes a estas formaciones “mixtas”.
Para él, en las elecciones locales del año 2003 quedó demostrado como una cuarta parte de los votantes musulmanes, optaban por partidos generalistas sin connotaciones étnicas o religiosas como el PP o el PSOE. Quedan así en entredicho las propuestas sobre representación de grupos dentro de los órganos parlamentarios.
En cuanto a su implicación y concienciación política, los musulmanes ceutíes la poseen en un grado similar al del resto de electores. Su alto abstencionismo forma parte de uno de los mitos recurrentemente utilizados por las formaciones políticas musulmanas como justificación de sus resultados electorales. A partir de las elecciones autonómicas del año 1995, la participación de los musulmanes ceutíes en los procesos electorales se ha ido acercando al del resto de ciudadanos, y ya en las elecciones locales del año 2003, el nivel de participación y de abstención en ambos grupos era prácticamente idéntico.
Además, en todo este proceso, y más en concreto, en la creciente orientación del voto de los musulmanes hacia partidos generalistas en detrimento del apoyo a partidos de corte étnico-religioso, ha sido fundamental la labor de la agrupación local del PP durante sus años de gobierno, en los que ha sabido introducirse entre el electorado musulmán.






