La Policía Nacional trata de localizar al presunto autor de la brutal paliza que sufrió una mujer en la tarde del pasado viernes.
Según han confirmado fuentes policiales, está plenamente identificado pero se teme que haya escapado a Marruecos por lo que se han extremado los controles para intentar su arresto en cuanto sea viable.
El agresor, pareja de la víctima, le propinó una brutal paliza después de una discusión familiar ocurrida en una vivienda del Príncipe. El violento episodio terminó con la huida del sujeto y el ingreso en el Hospital de la víctima ya que presentaba lesiones por todo el cuerpo y, lo más grave, un importante y profundo golpe en la zona de la cabeza y parte frontal que requirió de tratamiento médico por urgencias.
La víctima se encuentra protegida por su entorno familiar y se espera, según los protocolos habituales, que mañana pueda declarar en el juzgado después de haberse presentado la denuncia correspondiente en la Policía Nacional.
En el presente año se han producido varios casos de agresiones, todos ellos judicializados, habiéndose registrado un repunte desde el pasado mes de agosto hasta la actualidad. La unidad específica de la Policía Nacional encargada de la protección de las víctimas dispone de controles para garantizar que no vuelvan a ser agredidas o coaccionadas por los autores.
Mientras, el CNP intenta dar con el presunto autor contando con el lastre que supone luchar contra el hecho de que la frontera termine sirviendo, también, para la huida en uno y otro sentido de delincuentes una vez que han cometido los delitos.
Esa es una realidad imposible de frenar y que condena buena parte de las acciones policiales. Hay varios casos en investigación, en los que la autoría está plenamente aclarada pero no se puede materializar en un arresto porque los implicados han huido a Marruecos. De igual forma sucede con delincuentes que ante el temor de que las condenas sean plasmadas en sentencias firmes buscan la manera de escapar al vecino país y refugiarse en el lado en el que la acción policial española será nula.
A la inversa ocurre lo mismo. La entrada en Ceuta de delincuentes que se aglutinan en el norte marroquí, algunos expulsados por sentencias firmes tras haber cometido delitos de gravedad en la península, y que se cuelan aprovechando los colapsos fronterizos para continuar con sus prácticas en la ciudad autónoma.
Tanto en el caso de marras como en otros, se espera que el señalado por haber incurrido en un delito opte por volver a cruzar el paso para localizarlo.






