El catedrático Pedro Uruñuela protagonizó ayer la jornada de Educación de la Fampa
educación es una tarea de toda la sociedad y no debe limitarse a la instrucción de contenidos, que también, sino a la formación de ciudadanos y al fomento de la equidad entre los alumnos. Ese fue el mensaje que caló entre el centenar de madres, padres y escolares asistentes a la jornada organizada por la Fampa en el IES Siete Colinas. Pedro Uruñuela, catedrático de Filosofía, fue el encargado de pronunciar una charla que fue derivando de su propósito inicial –tratamiento del éxito o fracaso escolar– a un recordatorio de esas nuevas funciones que la sociedad le demanda a las escuelas del siglo XXI.
La presentación del ponente corrió a cargo de una nómina de invitados institucionales entre la que figuraba el propio anfitrión, Mustafa Mohamed, presidente de la Fampa. Además de él oficiaron María José Navarro, directora del Centro de Profesores y Recursos (CPR); Aquilino Melgar, que acudió en representación de la directora provincial de Educación y Rocío Salcedo, viceconsejera de Educación, Cultura y Mujer. Todos ellos coincidieron en la mencionada necesidad de hacer útil la enseñanza recibida en la escuela, para lo cual la colaboración de la totalidad de los actores sociales resulta fundamental. Sin abstracciones teóricas, sino insistiendo en la práctica.
Uruñuela, durante su ponencia, subrayó los valores de la “convivencia y la participación en sociedad” al mero trámite de aprobar los cursos durante el proceso académico. Además, mencionó “el alcance de la felicidad” como uno de los objetivos prioritarios que debería primar en los centros escolares a la hora de acometer los objetivos anuales. “La finalidad de la educación debe enfocarse en la formación de personas con competencia ciudadana y solidaridad”, dijo Uruñuela.
Además de citar la enseñanza como un “instrumento compensador de desigualdades sociales”, el catedrático de origen riojano dedicó también una parte de su charla a señalar las necesidades de una sociedad en tiempos de crisis, para lo que expuso las directrices propuestas por el Consejo de Europa de 2000 en Lisboa. “La educación es el recurso más valioso para estimular el crecimiento económico. No es un gasto, sino una inversión”, anotó Uruñuela antes de expresar las claves de la escuela del futuro, en las que la formación de toda la vida.






