Sin cambios en la frontera el día después de la concentración en la que cientos de personas exigieron a las autoridades soluciones al caos que asfixia a la economía ceutí.
Las colas de vehículos han vuelto a colapsar la carretera nacional y las barriadas colindantes, como Príncipe Felipe y Miramar, donde los vecinos no han parado de telefonear solicitando la regulación de un tráfico desordenado.
Hasta que los policías han llegado al cruce de la Almadraba, espontáneos se han encargado de regular la circulación.
El desorden ha sido de tal magnitud que los servicios públicos han quedado a la deriva. Con autobuses alterando sus rutas; taxis dando la vuelta en la rotonda de Arcos Quebrados porque no pueden dejar a sus clientes en la frontera, y lo que es más preocupante, ambulancias atrapadas en las colas.
Las retenciones han llegado esta tarde hasta Juan XXIII con coches patera que han bloqueado el paso y una infraestructura insuficiente para absorber tal afluencia de vehículos.
Los turistas se han topado con un caos que, aseguran, intentarán evitar en su próxima visita a Marruecos porque, de haber cogido el ferry a Tánger, ya estarían en el país vecino.





