Juan Jiménez (Ceuta, 1953), es el pequeño de una familia de cinco hermanos que ocupa el cargo de administrador-gerente de las “Brigadas Verdes” y que ha enfocado su última etapa hacia el movimiento vecinal, con el que se siente plenamente identificado. Es un ceutí aficionado al fútbol y a la música que desde su posición trata de que todas las barriadas estén en las mejores condiciones posibles gracias a la mediación de la federación de la que es la mano derecha del presidente José Ramos.
–¿Cómo acaba uno involucrado en el movimiento vecinal?
–Por la necesidad de hacer cosas en mi barriada, concretamente en la Loma del Pez, y porque siempre llega la ocasión de que alguien te lo propone, terminas acudiendo a la sede, haciendo amistades y así poco a poco.
–¿Qué labor empieza a desempeñar en la FPAV?
–Estuve dos años como secretario cuando el presidente era Gregorio García Castañeda. La verdad es que por mi profesión -administrativo- no me causaba ningún problema estar en ese lugar porque no era un puesto desconocido y tenía facilidad para llevarlo.
–Y de ahí a vicepresidente. ¿Cómo se produce ese salto?
–Gregorio García se incorporó al equipo de Gobierno de Juan Jesús Vivas, dejó la vacante y la misma fue ocupada por su segundo, que era Pepe Ramos. Cuando salió elegido en la asamblea consideró oportuno ofrecerme el cargo y acepté porque era subir un escalón. Desde entonces, y ya han pasado ocho años, estoy al lado de Pepe Ramos.
–¿Qué papel desempeña actualmente esta federación?
–Actualmente podemos decir que somos una federación bastante plural, democrática y con la importancia que debe tener un colectivo de este tipo porque la consulta con los vecinos debe ser algo natural en todos los lugares.
–¿Han cambiado mucho las cosas en estos años?
–Mucho, sobre todo porque cuando Gregorio García Castañeda ejercía como presidente coincidió con la época de Antonio Sampietro (GIL) en el poder y este partido no le dio la importancia debida al movimiento vecinal y se olvidó de los vecinos.
–¿Fue la etapa más dura?
–Sí, Gregorio García tuvo muchos problemas para ser recibido para cualquier cosa y se pasó una época muy mala en las relaciones con la institución autonómica. Por aquel entonces el movimiento vecinal tenía que salir a la calle para luchar contra el poder establecido, teniendo en cuenta que las relaciones entre Gregorio García y Antonio Sampietro casi se cortaron de raíz.
–¿Qué supuso la entrada de Juan Jesús Vivas en el Gobierno autonómico?
–Un cambio radical porque Juan Jesús Vivas hizo que la FPAV tuviera la importancia que debía. Como una persona inteligente que es procura tener la opinión del movimiento vecinal porque es la forma de saber cómo respiran los barrios y, por ello, la federación empezó a ir tomando la relevancia que se merece.
–¿Tiene poder la FPAV?
–No somos los preferidos de nadie porque ni quitamos ni ponemos a nadie, simplemente somos elementos consultivos y colaboradores todo el tiempo que la Ciudad Autónoma quiera contar con nosotros, es decir, no tenemos un papel relevante pero sí que prestamos la colaboración que nos demandan.
–Un total de 64 asociaciones componen la FPAV. ¿Muchas o pocas?
–Para una ciudad como Ceuta son bastantes pero nadie tiene la culpa porque la Ley de Asociaciones que se aprobó en el 2002 estipulaba que tres personas pueden constituir una asociación. Por ello estamos todos representados, salvo algún caso aislado. Hay que tener muy claro que la FPAV es un paso directo para llegar a la Ciudad Autónoma porque servimos de nexo para cualquier problema o entrevista con algún miembro del equipo de Gobierno.
–¿Hay muchos problemas en las barriadas a nivel de dotaciones?
–Sí porque cada uno quiere tener su barriada más bonita, pero las peticiones no son excesivas.
–¿Existe buena sintonía con todas o hay algún ‘hijo malo’?
–Afortunadamente la relación es buena porque mal andaría una familia si alguien estuviera descontento con las decisiones. Se puede estar o no de acuerdo con algo pero para eso se realizan entre seis y ocho asambleas al año y es rara la decisión que no se toma que no pase por la asamblea.
–¿A qué le suena las críticas entre el centro y la periferia?
–Es normal que se invierta mucho dinero en el centro porque es el escaparate de la ciudad, pero no sólo pasa en Ceuta sino en el resto de las autonomías. No obstante, me consta que hay demanda del Gobierno de Juan Vivas para actuar en todas las barriadas para que sufran una transformación positiva.
–Dejando a un lado la FPAV. ¿Le marcó mucho la enfermedad que padece en la adolescencia?
–Sí, era jugador de fútbol en el Atlético O’Donnell pero con quince años me detectaron un quiste hidatídico en la pared del hígado que luego se convirtieron en veintiséis quistes esparcidos por el vientre. Tuve que dejar de jugar y me rompió la juventud y los estudios porque desde los quince a los veintidós años estaba cada seis meses en Madrid operándome. Me marcó mucho pero es una etapa más donde me refugié en la música.
–¿Por qué la música?
–Al no poder jugar decidí tocar con un grupo llamado “New Dingos”, yo era el guitarra y voz, luego pasé al grupo “Eclipse” y terminé con la música al conocer a mi mujer y porque no era mi camino.
–¿Y sus pinitos como periodista?
–Comencé con 17 años en Rueda Rato en el deporte ayudando a Jesús Carretero, luego formé parte de un equipo muy bueno en la SER con Javi Navas, Tony de la Cruz y Antonio Gómez, pasé al vídeo comunitario, a Tele Ceuta y a la pública, hasta que me echaron.
“Las Brigadas Verdes desempeñan un papel esencial para que los barrios no estén en estado lamentable”
gerente. Desde septiembre del 2007 ocupa el cargo de administrador-gerente de las denominadas “Brigadas Verdes”, las cuáles nacieron con la intención de aglutinar a unas 35 personas y que en la actualidad tiene en nómina a más de 160 trabajadores.
Sobre su creación nos dice que “yo estaba de jefe-administrativo en una empresa y se habló de constituir estas brigadas que nacen de una idea que teníamos tres componentes de la junta directiva de la FPAV. La Ciudad Autónoma le tomó la atención que merecía el asunto y entendimos que podíamos tener cierta vinculación con el extinto Pacto Territorial por el Empleo”.
En este sentido, reconoce que “nosotros queríamos tener una brigada de 35 personas, luego se habló de 70 y ahora estamos en más de 160 personas ya que se atienden muchas cosas”.
Por ello, entiende que juegan un papel “muy importante, aunque dicho por mí no tiene mérito. El desbroce en las barriadas es vital porque las malas hierbas crecen con una rapidez enorme, especialmente por la lluvia, y si eso no existiera en Ceuta los barrios estarían en condiciones lamentables porque se hace una limpieza y a los diez días hay que repasar todo”.
Ha resaltado que es una labor “permanente para que se pueda apreciar el trabajo ya que, de lo contrario, las barriadas se verían descuidadas”.
No hay preferencia en cuanto a zonas pero sí dice que “la superficie marca el tiempo ya que tenemos un cuadrante y buscamos las zonas más grandes. A cada barriada vamos entre dos y tres veces al año y hay algunas donde lo hacemos siete y ocho veces por su extensión”.





