Aunque el archivo de la denuncia presentada en su día por el secretario general del PSOE, José Antonio Carracao, todavía traerá bastante cola en las próximas jornadas, lo cierto es que ha llegado el momento de hacer un análisis de esa campaña que, durante varios meses, estuvieron soportando una serie de políticos del Gobierno,
altos funcionarios de la Ciudad Autónoma y por ende multitud de trabajadores municipales que durante los años del contrato con Urbaser cumplieron a la perfección con sus obligaciones de fiscalización. De manera indudable, esa campaña brutal hasta la médula tuvo a personas muy concretas a las que señalaron un día sí y otro también. Así podríamos hablar del presidente de la Ciudad, Juan Vivas; del entonces consejero de Economía, Hacienda y Recursos Humanos, Guillermo Martínez o del interventor de Fondos, José Caminero. Un grupo a los que el mismo presidente Vivas ya definió, de manera muy clara, cuando en octubre del año pasado, aprovechando la presencia de destacados dirigentes del PP gaditano, comunicó en una rueda de prensa, que tuvo lugar en la sede de su partido, que se iba a presentar a la reelección, rompiendo de esa manera los métodos a los que siempre había acudido para confirmar su candidatura, con un año y medio de antelación. Dijo que no se sometería a ningún tipo de chantajes y los definió como “inquisidores, resentidos, aduladores de antaño que ahora no rascan bola, oportunistas y profesionales de sacar tajada”.
Porque durante los próximos días analizaremos hasta la saciedad las repercusiones políticas que tiene este archivo de la denuncia presentada por el secretario general de los socialistas y que fue jaleada hasta la extenuación por los compañeros de campaña del líder del PSOE ceutí.
Todos sabemos que las causas que promovieron esa campaña, que ya ha recibido suficientes epítetos, tanto por parte del presidente de la Ciudad como por parte del portavoz del Gobierno, no tenían nada que ver, por supuesto, con un ejercicio de denuncia de la actividad pública del Gobierno de la Ciudad. Eso es mentira. La razón principal era que los métodos utilizados por algunos para sacar tajada, a lo largo de muchos años, ya no tenían efecto ninguno en el gobierno. Y entendían, donde Carracao se mostró como la cara visible, que utilizando el descrédito, la mentira, las acusaciones y los malos modos doblegarían al equipo de gobierno. Y mientras pasaban las fechas, como veían que no hincaban la rodilla y se sometían a sus peticiones, más redoblaban esfuerzos. Y para intentar conseguir esos fines no les ha importado descalificar a las personas hasta extremos difícilmente entendibles. Utilizaron toda la pólvora que pudieron, pero les salió mal la jugada. Porque al final, la última esperanza que les quedaba, como era el aspecto judicial del ‘caso Urbaser’, también ha terminado ya su recorrido.
El mismo presidente Vivas reconocía ayer ante los medios de comunicación que quienes han sufrido esta campaña de descrédito han sido muchas personas y que no se puede olvidar que todos tienen familia y que tiene su corazón, porque, al final, en la batalla política no todo vale, aunque otros, amparándose en esa batalla no lo entiendan y no lo entenderán nunca, porque lo único que desean es la obtención de sus objetivos, caiga quien caiga. Pero, a buen seguro, que no será la última vez que nos tendremos que referir a asuntos de esta índole.





