Los niños continúan con la recogida de firmas mientras que desde la asociación vecinal se espera que los responsables “recapaciten y hagan caso a la petición”
Las obras de reforma de la plazoleta de la zona derecha de la calle Pepe Remigio, seguirán adelante según lo previsto tal y como han explicado fuentes oficiales, pese a que los vecinos han manifestado su disconformidad con la ejecución de los trabajos ya que “ni siquiera conocemos el proyecto y no han contado con nosotros para nada”. La presidenta de la asociación vecinal del centro, Blanca Vallejo, ha explicado que se ha intentado poner en contacto con los responsables y se trasladó junto a responsables de la FPAV hasta el lugar para analizar el caso y pedir a la Ciudad que tengan en cuenta la reclamación vecinal “ya que creemos que es algo comprensible puesto que dos plazas tan cercanas y ambas con juegos infantiles, más aún cuando los de la plaza anexa apenas se utilizan, sería una pérdida de un espacio que ahora utilizan muchísimos niños para jugar al balón”. Los niños comenzaron a recoger firmas recientemente al llegar un día a jugar y encontrarse el espacio vallado. “Ya no podemos jugar al fútbol en ningún sitio y nos gustaría que dejaran así esta plaza, como estaba, que aquí no molestábamos a nadie”, explicaban. La campaña de recogida de firmas continúa y mientras los vecinos esperan que los responsables hagan caso de la propuesta, los niños no cejan en su empeño de lograr recuperar ese espacio. Vallejo ha expresado el malestar “porque no nos han tenido en cuenta y no nos han informado y los vecinos son importantes, son los que disfrutan de esos espacios y no podemos ser ceros a la izquierda sin voz ni voto y que nos dejen fuera de juego”.
Los vecinos han explicado que desde la Plaza de los Reyes, hasta Azcárate “e incluso en toda la zona centro” no existe un lugar en el que puedan ir a jugar a no ser que a los bajos de La Marina y que se trata de niños “que aún no pueden ir solos” con edades comprendidas entre los ocho y los doce años que se encuentran “sin espacios y éste en concreto, simplemente con situar los juegos en la otra plaza que ya existen y apenas se usan, se resolvería el problema. Se trata de un gasto inútil que no entendemos por qué se realiza si a nadie le interesa”, comentan.






