El pasado domingo fueron dos los subsaharianos rescatados cuando entraban a nado con flotadores, y prácticamente todas las noches se detectan intentos de entrada a nado por cualquiera de los espigones fronterizos.
Los pases de subsaharianos se llevan a cabo sin miramiento alguno, de ahí que los rescates se llevan a cabo in extremis. Se ha detectado la salida de balsas cada vez más pobladas, hasta con casi una decena de sin papeles, lo que convierte en inviable cualquier travesía incrementándose notablemente su peligrosidad.
Esta característica ha hecho que la propia Guardia Civil esté llevando a cabo en solitario muchos de los rescates ya que es imposible esperar la llegada de la Gadir ante el riesgo de hundimiento de las balsas playeras. Esto ha sucedido ya en varias ocasiones.
El CETI sigue disponiendo de capacidad suficiente para la acogida de los subsaharianos que son registrados por la Policía Nacional. Las últimas entradas que se están produciendo son de súbditos procedentes de Costa de Marfil, Mali o Guinea. El 90% son varones.
Más presión en la zona portuaria
Las fuerzas de seguridad han registrado una mayor presión sobre los vehículos que buscan el embarque. Presión que se relaciona con la disminución de intentos de pase que se producen en la planta de residuos del Hacho, después de que se haya ajustado la salida de los camiones. Si bien hace unos meses comenzó esta táctica protagonizada por los subsaharianos de ocultarse en los bajos de los camiones, tal y como informó ‘El Faro’, ahora vuelve a recrudecerse la presión tras unos meses de cierto alivio.





