La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (Uatae) ha lanzado un nuevo aviso sobre la situación de las pensiones en España. Actualmente, solo 3.095 personas trabajan como autónomos en Ceuta. Según los datos que maneja la organización, los jubilados autónomos perciben una pensión media de 1.010,3 euros mensuales, una cifra que, aunque ha mejorado en los últimos años, sigue estando muy por debajo de la media que cobran los asalariados al retirarse.
El incremento registrado en el último año, de apenas 46 euros, no cambia la realidad de fondo: los autónomos siguen teniendo un poder adquisitivo mucho menor en su etapa de jubilación. Para Uatae, se trata de una situación “injusta y estructural” que refleja cómo el sistema de cotización del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) ha mantenido históricamente a este colectivo en desventaja.
Los datos que expone la organización son claros. En 2021, la pensión de los autónomos era un 40,6% inferior a la de los asalariados. En 2025, esa diferencia apenas ha bajado hasta el 39,4%, lo que supone un recorte mínimo de 1,2 puntos en cuatro años.
“A este ritmo serían necesarios más de cien años para alcanzar la igualdad”, advierte Uatae. Una perspectiva que para la organización resulta “desesperanzadora”, ya que el actual sistema está impidiendo que los autónomos que hoy se jubilan tengan las mismas garantías que el resto de trabajadores.
La secretaria general de Uatae, María José Landaburu, lo resume de manera tajante: “Los trabajadores autónomos son jubilados pobres o los más pobres de entre los jubilados”. Una afirmación que pone de relieve no solo la desigualdad, sino también la vulnerabilidad social y económica a la que se enfrentan quienes han sostenido su vida laboral con un negocio propio o como profesionales por cuenta propia.
Landaburu insiste en que se trata de un problema de justicia social: “No puede ser que un colectivo tan importante para la economía del país acabe sus años de trabajo con pensiones que no garantizan una vida digna”.
Para Uatae, la clave está en seguir avanzando hacia un sistema de cotización basado en ingresos reales. La organización reclama que las cuotas se adapten a la verdadera capacidad económica de cada autónomo, evitando que quienes tienen rentas bajas sufran una sobrecotización y que, por el contrario, quienes cuentan con mayores ingresos contribuyan en mayor medida al sostenimiento del sistema.
La reforma del RETA que entró en vigor en 2023 supuso un primer paso, ya que introdujo un esquema progresivo vinculado a los ingresos. Sin embargo, la organización critica que su desarrollo sea demasiado lento: “No podemos permitirnos esperar un siglo para ver resultados. Es una urgencia social”, sostienen desde Uatae.
Uno de los aspectos que más preocupa a la organización es la situación de las mujeres autónomas. Ellas sufren una doble penalización: por un lado, la diferencia respecto a los asalariados y, por otro, la brecha de género.
Actualmente, los hombres autónomos perciben una pensión media de 1.123,57 euros al mes, mientras que las mujeres apenas alcanzan los 845,26 euros, es decir, un 25% menos. Si se compara la pensión de una mujer autónoma con la de un hombre asalariado, la diferencia se dispara hasta el 55%.
Según Uatae, esta desigualdad se explica por factores como las carreras de cotización intermitentes, la obligación de recurrir al autoempleo como única forma de inserción laboral en determinados sectores, y la situación particular de las mujeres migrantes o de aquellas que se encuentran en la franja de 50 a 59 años, donde el autoempleo se convierte muchas veces en la única alternativa para mantenerse en el mercado laboral.
Además de la brecha de género, Uatae señala otros elementos que explican la menor pensión de los autónomos: la escasa financiación del sistema, la falta de herramientas de formación y asesoramiento y la precariedad derivada de actividades que en muchos casos no permiten cotizar lo suficiente.
El resultado es que miles de autónomos se jubilan en una situación de inseguridad económica, lo que aumenta su riesgo de pobreza y exclusión social. Esta realidad se hace aún más evidente en territorios con menor tejido empresarial o con mayores dificultades de empleo, donde el autoempleo ha sido durante años la única vía laboral.
Ante este panorama, Uatae urge a que el Gobierno y las instituciones competentes aceleren las reformas pendientes del RETA y apuesten por un modelo que garantice equidad, sostenibilidad y dignidad. “No podemos dejar a una generación entera de jubilados condenada a vivir con pensiones insuficientes”, concluye Landaburu.
La organización insiste en que la solución no puede esperar y que la desigualdad en las pensiones de los autónomos debe abordarse como una prioridad social y política.
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