El experto en Inteligencia Artificial (IA) Juan Merodio ha participado este miércoles en el Ceuta Tech Summit, la gran cita anual sobre tecnología, innovación y emprendimiento que se celebra en el Teatro Auditorio del Revellín, donde ha analizado el impacto de la IA en los negocios, el empleo y la sociedad.
Durante su intervención, Merodio ha centrado su ponencia en cómo emprender en la era de la Inteligencia Artificial, una tecnología que, según ha señalado, está transformando radicalmente los tiempos de desarrollo empresarial. “Procesos que antes podían llevar un mes ahora pueden resolverse en cuestión de horas”, ha explicado, subrayando que la Inteligencia Artificial no solo acelera tareas, sino que abre la puerta a nuevos modelos de negocio.
El especialista ha insistido en que esta revolución tecnológica debe entenderse como una oportunidad para los emprendedores, al permitir utilizar la IA como “un compensador”, una herramienta de apoyo capaz de impulsar proyectos empresariales hasta niveles antes difíciles de alcanzar.
Sobre el debate en torno a la destrucción de puestos de trabajo, Merodio ha rechazado las visiones catastrofistas y ha defendido una perspectiva más optimista. A su juicio, si la sociedad gestiona adecuadamente esta tecnología, la IA podría incluso llegar a duplicar los empleos actuales, gracias al aumento de la eficiencia y a la generación de nuevas oportunidades económicas.
No obstante, ha advertido también de los riesgos derivados de un uso desmedido. En este sentido, ha alertado de que muchas personas están delegando en exceso tareas cotidianas a la IA, lo que está provocando una reducción de capacidades cognitivas. Para respaldar esta afirmación, citó un estudio reciente del MIT, que concluye que el abuso de estas herramientas está mermando la capacidad de razonamiento humano.
“El problema está en los extremos; lo difícil es encontrar el equilibrio”, ha señalado, al tiempo que ha defendido la necesidad de fomentar un uso más consciente y responsable de estas tecnologías.
Merodio ha subrayado que uno de los grandes retos actuales es reforzar el pensamiento crítico en un contexto en el que la IA genera contenidos cada vez más difíciles de distinguir de la realidad. Fotografías, vídeos y audios creados artificialmente pueden resultar prácticamente indistinguibles para el ojo humano.
“Ya hay imágenes y vídeos en los que humanamente es imposible saber si son reales o no”, ha afirmado, advirtiendo del peligro que esto supone en términos de desinformación. Según ha explicado, solo pequeños detalles o patrones específicos permiten detectar, en algunos casos, que se trata de contenido manipulado.
Para el experto, la clave sigue estando en la capacidad humana de discernimiento: “Es el ojo del ser humano, su criterio y su conocimiento, lo que debe decidir qué es verdad y qué no”.
Durante su intervención, Merodio ha recordado que la IA también comete errores y puede ofrecer respuestas incorrectas con total apariencia de veracidad. Como ejemplo, relató una experiencia personal vivida ese mismo día en el aeropuerto de Madrid, antes de viajar a Ceuta.
Según explicó, preguntó a una herramienta de Inteligencia Artificial si debía salir de la terminal para tomar el helicóptero hacia la ciudad autónoma, y el sistema le respondió afirmativamente, indicándole además que debía volver a pasar el control de seguridad. Sin embargo, al contrastar la información con miembros de la organización del evento, comprobó que esa respuesta era errónea.
Este episodio, ha señalado, evidencia la necesidad de “poner siempre en duda lo que dice la IA”, especialmente cuando se trata de información que el usuario no puede verificar por sí mismo.
Pese a sus limitaciones, Merodio ha defendido que la Inteligencia Artificial debe entenderse como un copiloto o acompañante estratégico, no como un sustituto de la inteligencia humana. En este sentido, ha introducido el concepto de “cerebro digital”, una estructura de apoyo diseñada para complementar las capacidades humanas.
“Se trata de construir un cerebro digital que piense contigo, no que piense por ti”, ha explicado. La ventaja, ha añadido, reside en que la IA supera ampliamente al ser humano en tareas de análisis masivo y computación, mientras que las personas conservan fortalezas insustituibles como el juicio, la creatividad y la intuición.
“Debemos aprovechar aquello en lo que la IA es buena y reservar para los humanos aquello en lo que seguimos siendo mejores”, ha concluido.
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