La responsable de Justicia en Ceuta asegura que el motivo del cierre es un bajante roto y explica que tendrá que ser la comunidad del edificio la que se haga cargo.
La secretaria de Gobierno de Justicia de Ceuta, Josefa Vilar, aseguró ayer que el problema por el que Inspección de Trabajo había cerrado las instalaciones del juzgado de Vigilancia Penitenciaria era la rotura de un bajante. Igualmente, Vilar explicó que la responsabilidad sobre ésta circunstancia debía recaer en la comunidad de vecinos del edificio, que serían los que tendrían que encargarse de la reparación. A pesar de todo, desde la Administración de Justicia estaban intentando contactar con los vecinos para poder llegar a un acuerdo y agilizar al máximo las gestiones. En cualquier caso, la responsable del área en Ceuta insistió en que “no es una cuestión responsabilidad del Ministerio, sino del edificio. Por tanto no podemos hacer nada para solucionarlo todavía”.
Por su parte, los funcionarios que trabajaban en las dependencias afectadas han sido trasladados al aula de formación, que se sitúa en la misma sede de la calle Agustina de Aragón; mientras, el personal laboral que desarrollaba funciones de formación se han trasladado al sótano del Palacio de Justicia, donde antes se encontraban los penales. Por lo tanto, ayer mismo continuaron con su trabajo.
Josefa Vilar afirmó que la clausura de esta sede “no trastoca los planes que se habían fijado para la implantación de la Nueva Oficina Judicial”. Según la responsable, las estancias afectadas por la restricción de la Inspección de Trabajo iban a ser utilizadas únicamente como un segundo aula de formación. Por tanto, el retraso en su reapertura y adecuación sólo implicará que Ceuta tendrá únicamente un aula de formación para los funcionarios de Justicia, precisamente un aula situada en el sótano del Palacio de Justicia, donde ahora mismo se han trasladado los trabajadores tras el cierre de la sede.
La máxima responsable de Justicia en la ciudad añadió además que el funcionamiento del juzgado de Vigilancia Penitenciaria tampoco se va iba ver afectado por la medida de Inspección de Trabajo, ya que la previsión que la Secretaría de Gobierno tenía era trasladarlo al aula de formación de Agustina de Aragón, es decir, donde se ha ubicado tras el cierre.
Un segundo juzgado clausurado
Según ha podido saber este medio, Inspección de Trabajo ya ordenó la paralización de unas obras que se estaban llevando a cabo en un juzgado de la ciudad, lo que supuso temporalmente su cierre. Al parecer, en aquella ocasión la cuestión que provocó la paralización fue un tema meramente burocrático y formal, ya que no contarían con el obligatorio libro de visitas. En esta ocasión, ha sido una fuga de un bajante de aguas fecales la incidencia que ha provocado el expediente de la Inspección.
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