Una pasión puede cambiar una vida entera. A veces llega pronto, en la infancia; otras, aparece más tarde, casi sin avisar, para quedarse ya para siempre. En Ceuta, cuando se habla de carnaval, de alegría compartida y de sonrisas sinceras, hay un nombre que todos reconocen con cariño: Jesús Mari Mora Casas.
Un caballa de corazón a quien el carnaval no solo le regaló música y risas, también confianza, amistades y una forma distinta de estar en el mundo.
El carnaval le cambió la vida
Jesús Mari no siempre fue la persona abierta y cercana que hoy conocen todos en la ciudad. Durante su infancia era reservado, tímido, de los que preferían observar desde un lado antes que subirse a un escenario.
Sin embargo, el carnaval apareció en su vida como una puerta abierta para regalarle el significado de “disfrutar de la vida”.
40 años de carnaval

Primero desde la cabalgata, como pasacalle, casi sin darse cuenta, y más tarde de una manera mucho más profunda. Lo que empezó como una simple participación terminó convirtiéndose en una pasión que ya suma casi 40 años caminando de la mano de la fiesta más alegre de Ceuta.
Su historia con el carnaval está hecha de grandes emociones. Participó en distintas chirigotas, estuvo vinculado a agrupaciones como ‘Más vale reír que llorar’, con la que empezó a soltarse de verdad, a “espabilar”, como él mismo dice, a perder el miedo y a ganar algo tan importante como el contacto humano.
Más allá de cantar
Más allá de cantar, Jesús Mari encontró en los ensayos, en las calles y en las risas compartidas un lugar donde sentirse parte de algo grande, una familia sin apellidos, unida por la música, los disfraces y el humor.
Pero su amor por lo carnavalesco no se quedó solo en las chirigotas. También formó parte de los cabezudos motivado por Carlos Orozco, animando ferias, haciendo disfrutar a los más pequeños, escondido tras un disfraz que le permitía regalar alegría.

Para él, el carnaval no entiende de fronteras, todo forma parte de un mismo universo donde lo importante es compartir y pasarlo bien.
Una persona querida
Jesús Mari es, ante todo, una persona querida. En Ceuta es difícil encontrar a alguien que no lo conozca o que no tenga una anécdota con él. Cercano, tranquilo, familiar, siempre respetuoso, ha sabido ganarse el cariño de todos con su forma de ser sencilla y honesta.
Su familia ha sido un pilar fundamental en este camino. Su madre, gran aficionada también a los disfraces, siempre lo ha apoyado; sus primos, especialmente Miguel Ángel, han estado a su lado acompañándolo en cada paso. Para Jesús Mari, la familia y el carnaval van de la mano, porque ambos representan apoyo y cariño.

Caballa de oro
Este sábado 14 de febrero será una fecha imposible de olvidar. Por primera vez, Jesús Mari pisará las tablas del Teatro Revellín para recoger la Caballa de Oro, un reconocimiento a años de entrega, dedicación y compromiso con el engrandecimiento del carnaval ceutí.
Para él no es solo un premio, es la confirmación de que todo ese camino recorrido ha merecido la pena.
AD Ceuta Genuine

Además del carnaval, Jesús Mari vive otra pasión que le ha aportado nuevas experiencias: el fútbol. Forma parte del equipo Genuine de la AD Ceuta, una etapa que le ha permitido viajar, competir y seguir sumando amistades.
Entrenamientos, partidos, victorias y derrotas compartidas que, como él mismo dice, siempre se viven “de lujo”. Porque lo importante no es el resultado, sino el camino y las personas que lo recorren con él.
Que nada te frene
Tener cualquier tipo de discapacidad no es un freno para disfrutar de la vida. Jesús Mari lo demuestra cada día con naturalidad, recordando que la clave está en la actitud y en las ganas de participar.
El protagonista ha querido enviar un mensaje de agradecimiento a Juanmi Armuña, compañero de carnavales y su míster en el equipo.
Ha lanzado un mensaje cargado de felicidad por el nuevo miembro recién llegado a su familia, su hijo Ángel, y le ha enviado un abrazo fuerte por tantos años de amistad, cariño y respeto.
Lo que enseña el carnaval

El carnaval le enseñó que todos tienen un lugar, que todos pueden brillar, cada uno a su manera.
Este sábado, cuando suba al escenario del Revellín y reciba su Caballa de Oro, no estará solo.
Acompañado por todos

Estará acompañado por su gente, por su madre, por sus amigos del carnaval y del fútbol, y por toda una ciudad que lo aprecia.
Será un momento de emoción, de aplausos y de memoria compartida. Porque la historia de Jesús Mari Mora es, en el fondo, la historia de cómo la pasión, cuando es verdadera, puede cambiar una vida y llenarla de alegría.





