Últimamente me ha sorprendido una voz marroquí diciendo en la rueda de prensa “para traer inversiones a Marruecos hay que acabar con las huelgas…”. Esta voz que no se sabe si es femenina o masculina porque en la política son dos caras de la misma hipocresía, representa a la Confederación General de Empresas de Marruecos (CGEM), una asociación fundada por las familias más ricas de Marruecos que dominan política y económicamente la tierra marroquí en colaboración con el régimen y lobbys externos.
Entiendo por lo que dice esta voz que para bajar el paro hay que fomentar la corrupción, o mejor dicho para traer a los inversores, Marruecos tiene que ser un país corrupto donde se ilegaliza y se criminaliza la huelga como un derecho humano al que recurren los desamparados para reclamar su dignidad indignada por estos lobbys multimillonarios.
Entiendo también que para que estos vampiros que chupan la sangre marroquí aumenten sus riquezas y lo dominen todo, no hay más remedio que acabar con las huelgas pudiendo así bajar los salarios, aumentar las horas de trabajo, empeorar mas las condiciones de trabajo e imponer las leyes que quieren esclavizando así al ser marroquí.
Veo que Marruecos no es un país en vías de desarrollo sino en vías de corrupción total privando a sus autóctonos de sus mínimos derechos, además de esto es un país que acoge a corruptos y criminales de guerra que provienen de otro países con el pretexto de que son refugiados políticos o representantes de algunas comunidades religiosas… y siempre este juego de términos.
Mi país natal se ha convertido en una escuela de corruptos, así que cualquiera que quiere beneficiarse de sus cursos, bienvenido sea, la inscripción es gratis.
A su pesar la huelga seguirá siendo un derecho humano innato, pase lo que pase la gente tomará las calles.





