La quema continuada de contenedores se ha convertido en un problema de primer orden, un auténtico problema de inseguridad. Está generando consecuencias negativas en todas las barriadas, no solo en las que sufren estos pequeños atentados sino en todas las demás porque están padeciendo la merma de depósitos debido a que se tienen que redistribuir los que hay. El problema de inseguridad se entrelaza con otro de salud pública y de mala imagen para Ceuta. No es lógico ver muchos puntos con un número mínimo de contenedores y basura acumulada a su lado, en el suelo, ante el déficit registrado. Esta es la realidad y es una realidad provocada por una delincuencia descontrolada que ha convertido en normal lo que no lo es en ninguna otra ciudad del país. Que en menos de dos meses se hayan quemado más de 80 contenedores, cifrados en más de 20.000 euros, es algo a tener en cuenta. Por este sendero tan preocupante no se puede continuar, no se puede mantener por más tiempo una situación que está repercutiendo en la ciudadanía ya que a la empresa no le da tiempo a hacer nuevos pedidos de contenedores cuando los que acaban de llegar ya han sido quemados. La basura se está recogiendo a mano, como años atrás, incurriéndose también en una acción que está prohibida por la Inspección de Trabajo. No se puede continuar por más tiempo considerando esto como normal, aceptando que a diario los Bomberos tendrán que sofocar quemas provocadas de esta índole sin que se obtengan ya resultados de las investigaciones necesarias.






