En plena borrasca Emilia, con un mar embravecido y unas olas increíbles, es complicado entender cómo hay personas capaces de cruzar a nado desde Marruecos a Ceuta.
Pero sucede, mostrando una balanza en donde la vida y la muerte de los inmigrantes que huyen del vecino país no guardan un acertado equilibrio.
Durante toda la noche decenas de jóvenes magrebíes han buscado el pase a Ceuta, llevando a que la Guardia Civil tuviera que pedir todas las unidades disponibles para atender el pico de presión registrado en el mar, con intentos de entrada de inmigrantes por los espigones.
En una madrugada de lluvia y truenos, con una borrasca Emilia que asomaba ya con fuerza, jóvenes de Marruecos lo arriesgaban todo, hasta su propia vida.
La Guardia Civil no ha parado en toda la noche acudiendo a las distintas llamadas por entradas, ya fuera por la zona de Tarajal como por la de Benzú.
Esa huida a la desesperada no ha tenido descanso, ni mucho menos se ha detenido. Durante toda la mañana se han registrado salidas de inmigrantes desde el lado marroquí que, a pesar de ver cómo está el mar, se han arrojado entre las olas para cruzar.
A muchos se les pierde de vista. Desde tierra, quienes los ven no logran entender cómo es posible que se arriesguen a lo que se presenta como una muerte más que probable.
A pesar del estado del mar, hay inmigrantes que consiguen alcanzar Ceuta, aunque lo hacen exhaustos, prácticamente al límite. En el arenal de la playa del Tarajal, han llegado unos nadadores sin fuerzas, enfundados en traje de neopreno y con las aletas amarradas para no perderlas.
Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional han acudido a atenderlos. Lo han arriesgado todo, han estado a punto de morir, pero su destino inmediato es, no obstante, la devolución al país del que escapan.
La navegación en el mar es complicada. Marruecos ha retirado todo control en la zona, lo que lleva a que los inmigrantes crean más fácil el cruce, cuando, en el fondo, se están enfrentando a una auténtica fatalidad que les puede costar su propia vida.
Estos son los jóvenes que han llegado, pero otros han quedado en el mar, se desconoce cuál será su futuro. Si en días se registrarán más muertes en una tragedia que ha roto cualquier previsión.
Por el mar es donde mayor presión de inmigrantes se está produciendo, pero la valla también muestra su permeabilidad. Así se ha demostrado esta madrugada en la que se han producido constantes intentos de pase, lo que ha llevado a que la Guardia Civil tuviera que activar efectivos de manera extraordinaria para hacer frente a la enorme presión.
Grupos de subsaharianos logran cruzar la millonaria estructura dotada con todo tipo de medios. Descalzos, llenos de barro, llegan a Ceuta. Otros quedan en el intento. Esta madrugada decenas de inmigrantes han intentado saltar la valla aprovechando la lluvia y dividiéndose en pequeños grupos. Ha sido una de las jornadas de mayor presión.
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