El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) de Presidencia del Gobierno ha alertado de que uno de los objetivos estratégicos de las campañas de desinformación guarda relación con una "injerencia de actores vinculados con el extremismo" que busca erosionar la neutralidad institucional de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas. En esa alerta incluye también a Ceuta.
"Actores vinculados al extremismo, antieuropeísmo y afinidad con Rusia buscan erosionar la neutralidad institucional aprovechando narrativas sobre el 'declive moral' de la sociedad europea y la inseguridad, tratando de alinear a los servidores públicos con tesis desestabilizadoras", señala el informe de 2025.
Seguridad Nacional analiza esta "injerencia" sobre colectivos de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Fuerzas Armadas al detectar que forma parte de uno de los cambios cualitativos en los objetivos estratégicos de las campañas de desinformación, en su mayoría vinculados con Rusia.
En este sentido, el DSN observa que se han explotado debates sensibles sobre flujos migratorios irregulares, por ejemplo, "difundiendo rumores de 'oleadas inminentes' para fomentar la polarización social".
Ceuta, Melilla y Torre Pacheco
Es aquí en donde aparece Ceuta, también la hermana Melilla. Y es que el Gobierno menciona los mensajes sobre las fronteras de Ceuta y Melilla con una narrativa sobre migración que "se entrelaza con la inseguridad" para instrumentalizar episodios de conflictos sociales y proyectar un deterioro de la seguridad pública.
Durante meses y meses se asocian las entradas de inmigrantes con la inseguridad, a pesar de que en comparativas no se dan situaciones extremas que conlleven lo que puede ser considerada como una crisis.
El DSN también recuerda lo ocurrido en Torre-Pacheco (Murcia) en julio 2025 porque, dice, evidenció la capacidad de la desinformación para traspasar dimensiones.

"Se registró --dice sobre Torre-Pacheco-- un aumento de actividad digital sobre inmigración ilegal donde la intensidad narrativa precedió a la escalada de violencia física, estableciendo una correlación directa entre la saturación cognitiva en redes y la materialización de riesgos para la seguridad pública", se recoge en este informe.
También cita que se han reactivado campañas ligadas a la salud pública, desde teorías conspirativas sobre vacunas hasta mensajes manipulados sobre brotes epidémicos, erosionando la confianza institucional y dificultando la respuesta de gobiernos y organismos sanitarios.
Economía e inteligencia artificial a debate
Otro de los cambios cualitativos es lo que el DSN llama "desestabilización económica". "La desinformación amplía su espectro operativo, convirtiéndose en una herramienta para cometer fraudes a mayor escala o incluso manipular sistemas económicos", dice.
También menciona la "fabricación de consensos", ya que se persigue la creación de una "realidad epistémica fragmentada". "Se busca fabricar un falso consenso social mediante la interacción masiva de agentes autónomos, legitimando discursos marginales para fracturar la percepción de la realidad compartida", indica.
Seguridad Nacional asegura que en 2025 las campañas de desinformación se han consolidado como un vector destacado de inestabilidad. "Proceden principalmente de actores estatales y no estatales y redes transnacionales que buscan influir en procesos políticos, erosionar la confianza en las instituciones, moldear la opinión pública y debilitar la cooperación internacional", recuerda.
Ucrania, Oriente Medio y el Sahel: estrategias para la desinformación
La desinformación aprovecha tensiones estratégicas como la guerra de Ucrania, con narrativas manipuladas sobre sanciones, suministros energéticos o el apoyo occidental, y los conflictos en Oriente Medio y el Sahel, "donde han circulado falsos relatos sobre la presencia de actores extranjeros o el control de recursos".
El documento advierte sobre la aparición de "enjambres maliciosos de Inteligencia Artificial", lo que supone el uso de agentes autónomos y adaptativos que superan a los bots tradicionales, capaces de sostener narrativas coherentes y mimetizar el comportamiento humano, dificultando su detección. Asimismo, el uso de 'deepvoices' (voces sintéticas clonadas) y 'deepfakes' aumenta la eficacia del engaño.






