La operación llevada a cabo ayer por la UCRIF de la Policía Nacional supone el culmen a una investigación trabajada durante tiempo en el silencio al que se deben sus profesionales con tal de conseguir el objetivo esperado: terminar con el negocio del tráfico de personas. Un negocio que se aprovecha de las miserias de hombres y mujeres que se hipotecan de por vida con tal de escapar de sus países. No se conoce el alcance de la operación, que se ejecutó tanto en Ceuta como Algeciras y La Línea para desbaratar una red que comerciaba con el tráfico de personas, que no deja de ser la modernidad de prácticas que se pierden en el tiempo. Los componentes de la UCRIF han sabido trabajar de manera callada hasta llegar a la fase estelar materializada en la suerte de detenciones, entradas y registros además de decomisos. Todo será presentado ante la autoridad judicial, que es quien determina la entrada en prisión o no de los arrestados, pero el sello profesional de la UCRIF prevalece en otras operaciones previas llevadas a cabo por sus agentes con las que se ha conseguido desmantelar organizaciones especializadas y muy peligrosas dedicadas al tráfico de inmigrantes, a la falsificación de documentos o a la trata. El sello del buen hacer policial viene después reflejado en múltiples resoluciones judiciales ya dictadas y conocidas. A su tiempo, con todo atado y sin dejar pasar por alto la fuerza que pretende alcanzar un negocio que nace entre fronteras, estos agentes demuestran con hechos la seriedad de su trabajo.






