El tráfico de áridos procedentes de Marruecos parece haberse asentado como una clara línea de importación en Ceuta.
Desde que el pasado 26 de marzo entrara el primer vehículo pesado por la aduana comercial cargado de arena, se ha repetido hasta en seis ocasiones esta misma operación.
La última vez fue este mismo viernes, cuando se produjo la entrada de un vehículo con 28 toneladas de carga.
Esta importación de material de construcción supone un ahorro de hasta el 20% del coste del producto final, por lo que parece que ha venido para quedarse por los beneficios que genera en relación a su llegada desde la Península.
La primera entrada de áridos tuvo lugar con éxito ese 26 de marzo, posteriormente se han ido aligerando las entradas de esa mercancía.
En abril se produjeron hasta cinco operaciones de importación de arena y también de grava. Todas con éxito, en cuestión de horas el vehículo pesado entraba con ese material adquirido en Marruecos en nuestra ciudad.
El 15 de abril entró una carga de 25 toneladas de arena, a la que siguió otra del mismo peso, pero de grava, solo 48 horas después.
Los días 22, 24 y 28 de abril se produjeron otras tres importaciones, todas ellas de áridos con un peso cada una de 28 toneladas.
Este viernes 2 de mayo entró otro vehículo pesado con 28 toneladas.
La llegada de este producto a un precio más económico para el empresario supone una reducción posterior de los costes para quienes compran el material, ya sean empresas o particulares.
Que la primera entrada de esta mercancía saliera bien ha alentado a que se sigan produciendo más compras de lo mismo hasta haberse asentado como una línea constante de importación que utiliza la aduana comercial entre Ceuta y Marruecos.
Son los propios empresarios los que sostienen este tipo de comercio, ya que la Delegación del Gobierno solo actúa si existe algún tipo de duda o se producen incidentes que requirieran de una intervención de la propia administración central.
La entrada del pescado es la que, en el ámbito de las importaciones, ha terminado por estancarse.
La única entrada fue de 300 kilos el pasado 27 de febrero. No se obtuvieron las ganancias esperadas, por eso los pescaderos tienen que reunirse y valorar la compra en cantidades elevadas para que sí se pueda reducir el precio de cara al consumidor y rentabilizar esta vía.
Tras aquella importación no se han vuelto a llevar a cabo más, a pesar de que esta era una de las vías más esperadas, incluso por la propia Delegación del Gobierno.
En cuanto a las exportaciones, solo se efectuaron dos. La primera de productos de higiene personal y la segunda asociada al sector del motor.
No se ha considerado rentable esa exportación de mercancía ya que no se ha vuelto a dar uso a esa posibilidad de tránsito comercial entre ambos países que se abrió con la instauración de la propia aduana comercial.
Precisamente el próximo lunes se espera que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pueda ofrecer en el Congreso una valoración en torno al funcionamiento de esta línea, después de que el apagón masivo en la Península impidiera llevarse a cabo esa intervención desarrollada a petición propia.
La aduana comercial funciona de lunes a viernes pudiéndose realizar un viaje diario en cada sentido, siempre ajustándose al catálogo de productos que de momento está operativo.
No se descarta que se vaya ampliando el mismo, lo que permitiría que, por ejemplo, en el ámbito de las exportaciones puedan ser más atractivas para empresas radicadas en nuestra ciudad.
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