La ciudad autónoma se sumó ayer a la conmemoración del Día Mundial de las Enfermedades Raras, una jornada que reunió a asociaciones de afectados y representantes institucionales y que debe interpretarse como una llamada de atención sobre las necesidades del sistema en todo el país, pero especialmente en Ceuta por las debilidades del mismo en la ciudad.
Tener una dolencia poco frecuente a este lado del estrecho no debe suponer un perjuicio en lo que al acceso a tratamientos y atención sanitaria se refiere en ningún caso por muchas que sean las singularidades locales.
Para conseguirlo es preciso reiterar la necesidad de soluciones a todos los niveles: desde contar con recursos humanos suficientes y especializados hasta disponer de medios materiales precisos o, en el peor de los casos, del soporte económico o asistencial que sea preciso si no queda otra alternativa que trasladarse puntual o frecuentemente a la península para ser atendidos.
Desde la administración se han esgrimido en ocasiones argumentos de naturaleza económica para justificar la inexistencia de tratamientos como radioterapia para pacientes oncológicos, algo inaceptable.
El acceso a los tratamientos “sin distinción geográfica” es uno de los puntos innegociables del decálogo expuesto ayer por ADEN, como también debe serlo la apuesta por la investigación de soluciones para las enfermedades con independencia del número de personas o la rentabilidad que se pueda extraer de su hallazgo. Si el sector privado flaquea en ese desafío tiene que ser el público el que corrija o palie esas disfunciones y garantice seguridad y esperanza para todos.






