Hubiera sido una crisis sin precedentes. Por supuesto, distinta a la publicación de la 'lista fantasma', pero con una consecuencias para más de 1.200 ceutíes que hubieran visto frustradas sus posibilidades de seguir trabajando o de incorporarse durante el próximo mes de octubre. A lo mejor, hasta alguien se preguntaría si una situación de estas características se habría soportado por parte del propio equipo de Gobierno. Desde mi punto de vista, la crisis que protagonizó la publicación de la 'lista fantasma' hizo saltar todas las alarmas, pero, al fin y a la postre, el Gobierno presentó su demanda en el Juzgado y la solución le corresponde a una tercera persona, en este caso, la magistrada que lleva el caso. Sin embargo, estos días, que han debido ser de verdadero desasosiego para el presidente Vivas y sus más cercanos colaboradores, la tesitura que se les ponía encima de la mesa, en los primeros momentos, era o se suspenden los Planes de Empleo o se paga el plus de residencia. Lo primero era condenar al paro nuevamente a 1.200 ceutíes junto a las familias que dependen de muchas de estas personas que iban a trabajar. Si se tomaba la segunda decisión no había dinero para este concepto concretamente.
Menos mal que, luego, a medida que pasaban las horas las aguas comenzaban a calmarse. Y más cuando tienen noticias de que la UGT, en su caso el secretario general, no sabía nada de nada. Y es a la Ciudad esta demanda de conciliación le había cogido totalmente en fuera de juego. Normalmente, siempre existe un aviso para que intenten solucionar el problema, bajo la amenaza de ir a los tribunales. Pero, en esta ocasión, nada de nada, directamente al Juzgado. Y claro, todos sabían, que si al final quedaba en manos de la Justicia ya no había vuelta atrás. Porque entonces, los Planes de Empleo de este año se podían ir despidiendo. Lo que no quería Vivas era seguir adelante y encontrarse dentro de unos meses con una sentencia en contra de sus tesis y ahora ponte a buscar el dinero. Era mejor contar de raíz, pero estaban las ilusiones de esos cientos de personas que, al menos, durante nueve meses han salido o van a salir del desempleo. La tesitura no podía ser más difícil para quien debía tomar la decisión.





