Alejados de las canciones comerciales, el dúo Milo Ke Mandarini, reinventa la música del Mediterráneo. Sin perder de vista a la española, estos artistas fusionan lo nacional con otras influencias. Ambos tienen una cita este martes en el salón del Centro del Mayor de Ceuta.
El concierto, organizado por el Instituto Mediterráneo y por la Consejería de Cultura, traerá a la ciudad un concepto distinto al habitual. Los invitados se sirven de instrumentos muy particulares para la actuación, que tendrá lugar a las 20:15 horas. El evento cuenta con la colaboración del Centro del Mayor y de la UNED.
Son tres los que acompañarán su voz. La lavta, la zanfona y el pandero cuadrado asturleonés pondrán las notas a su canto. El programa alberga un repertorio variado en el que se mezclan las raíces de regiones de la Península con las de otras naciones lejanas.
Turquía y otros países
Turquía, Grecia y Bulgaria tendrán cabida en un solo acto. El público asistente tendrá la oportunidad de conocer parte de sus culturas sin desplazarse de la ciudad. Isabel Martín y Carlos Ramírez se harán cargo de transportar a los presentes a lugares lejanos.
Ambos, natales de Toledo, han confeccionado un proyecto que persigue mirar con un prisma distinto a la tradición ibérica. Tras un concienzudo estudio de las diferentes expresiones y manifestaciones, han logrado dar con este resultado.
La razón que los motivó a emprender esta iniciativa fue la necesidad de compartir este tipo de música con un sello personal. Empezaron a tocar en el 2008, año en el que participaron en diferentes conciertos y aparecieron en el cartel de festivales de folk de la Península.
Programa
La agenda planificada incluye ‘La molinera’, procedente del costumbrismo castellano; ‘Yo era ninya’ y “Me kemí, Ayde Ijika’, originarias de la tradición sefardí con una fusión con los estilos de Turquía.
Le sigue `La nana de Ribadelago’, forjada de generación en generación en Zamora. Castilla y León también queda representada con la pieza ‘Ramito de flores’, llegada desde tierras palentinas.
Segovia también está dentro del listado con ‘La cigüeña’, una canción en la que se cuelan las influencias de Bulgaria. ‘El rey de Francia’, que tiene sus raíces en la música de los descendientes de los judíos en España, combina lo nacional con Greta.
‘Pan de pájaro’ también procede de este legado de los antepasados del país. El concierto se cierra con una composición castellana, el ‘Baile Sanabrés’, que, por su nombre, indica que tiene relación con la localidad zamorana de Sanabria.

Pasión por viajar
No es de extrañar que Isabel y Carlos hayan apostado por la incorporación de sonidos de otras naciones. Esta peculiaridad se corresponde en parte con “su incesante pasión por viajar”, tal y como detallan desde el Instituto Mediterráneo.
A esta afición se suma su interés por conocer otras culturas. Su formación les ha permitido evaluar y analizar otras expresiones artísticas de la zona mediterránea. Gracias a maestros “de primer nivel” de la música modal de Grecia, Bulgaria, Turquía y España han dado rienda suelta a su creatividad.
A este argumento se suma el hecho de que “las comunidades judío-españolas que vivían en la Península, se marcharon al Mediterráneo oriental y al norte de África. Esa ha sido la razón por la que, al seguir su rastro, hemos llegado a estos lugares”, explica Martín.
Una fusión natural
“Mezclarlo con la tradición de aquí más antigua, por así decirlo, o incluso con la actual, se hace de forma bastante natural. Se pueden crear puentes”, añade. La artista considera que es importante en el presente difundir este legado. “Creemos que es importante dar cabida a lo que el pueblo ha decidido que es relevante. Es por ello por lo que se ha transmitido de generación en generación”, señala.
“Actualmente cada uno de ellos decide qué se mantiene o qué se transforma. Darle protagonismo a la tradición con estos actos permiten aprender de dónde venimos, quiénes somos y qué valor le queremos dar en el presente”, detalla.
Las fuentes de inspiración de este dúo son muy diversas. Los dos artistas se enfocan en detalles sencillos, pero cargados de calma y serenidad. Quizá, sus canciones, se presentan como un recordatorio de que, en un mundo ajetreado, es importante parar y disfrutar de los pequeños momentos.
Rural
El mundo rural y campestre tiene un gran significado a la hora de crear e interpretar. Eventos cotidianos de ese contexto como el fluir del agua en un río, el repique de los cenceros del ganado, el sabor del aceite o una hoguera son sus musas.
La actuación, por tanto, evocará a este entorno en el que la naturaleza, lo sencillo y la vida alejada de las ciudades se funden. El recorrido musical que ofrecen pasa por algunas de las piezas más representativas de la ribera mediterránea de Europa.
El concierto es parte del proyecto “Partituras Septem”, que trae propuestas en las que el pasado, las raíces y los géneros tradicionales son más que patentes. Esta actuación sigue a las dos previas de la pianista Laura Granero en marzo y al de guitarra clásica de Javier García Moreno.






