Muchos la consideran una triste roca famosa por ser escenario de un conflicto con Marruecos en 2002, pero lo cierto es que la Isla de Perejil, observador privilegiado del Estrecho de Gibraltar, encierra una historia milenaria.
Para recordárnoslo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) acaba de publicar ‘on-line’ el artículo ‘Tartessos, Fenicios y Griegos’, escrito originalmente para sus ‘Anales de Antropología’ en 1972 por el historiador catalán Pedro Bosch-Gimpera, quien se exilió en el país novohispano tras la Guerra Civil.
El estudio investiga la relación de esas civilizaciones en el Mediterráneo e incluye numerosas referencias a las Columnas de Hércules, referentes a nivel geográfico, comercial, militar y mitológico.
Entre estas menciones, Bosch-Gimpero asegura que el astrónomo ateniense Euctemón situaba la Isla de Perejil como el último bastión de influencia griega en el que además se encontraba un ara (altar) dedicada a Hércules: “Aunque los griegos conservaban sus colonias de España no podían pasar el Estrecho. De ello da cuenta el ‘Periplo’ de Euctemón, hacia 440, redactado en relación con la política ambiciosa de Pericles y con que Atenas ya tenía la hegemonía del comercio con el Occidente. Euctemón, en el fragmento conservado de su obra -en la interpolación introducida en el antiguo Periplo massaliota por Avieno en su ‘Oda marítima’- dice que los griegos de Mainake -colonia griega en la costa malagueña- podían llegar a sacrificar en las aras de Heracles en las islitas cerca de la entrada del Estrecho (Perejil en África cerca de Ceuta y Paloma en el litoral español cerca de Tarifa y de la bahía de Algeciras). Para ello tenían que haber descargado los griegos sus naves en la isla de la Luna, en el puerto de Mainake, llegando a las islas de los sacrificios con las naves vacías. El cierre del Estrecho tendría ya lugar hacia 480, pues Píndaro da las Columnas como límite de la navegación”, explica el estudioso catalán en su investigación.
Además de estas interesantes palabras, buceando en los archivos descubrimos que la UNAM ya publicó en 1945 un libro de Pedro Bosch-Gimpera en el que aportaba estas claves sobre el papel de Perejil en la Grecia: “El poblamiento antiguo y la formación de los pueblos de España”, editado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, 1945.
Un francés situó allí el origen del vocablo ‘España'
El 1902 la ‘Revista Alrededor del Mundo’ publicó un artículo de Miguel de Unamuno que trataba sobre las
teorías del investigador galo Víctor Vérard: la isla Calipso, donde la Odisea cuenta que la encantadora retuvo a Ulises, era en realidad Perejil. Para mayor sorpresa, según el francés el primitivo nombre de la isla, ‘Calipso’, había dado lugar al vocablo ‘I-spania’ antecedente de ‘España’. A modo de chanza, Unamuno recordaba que ‘Calipso’ significa ‘La Isla del Escondrijo’, lo que despejaba las dudas sobre lo acertado de la teoría de Vérard.





