Pepe Gil ha abandonado el cargo de presidente de la AD Ceuta FC. En el anuncio de la llegada de Luay Hamido como su sustituto y de Nayim al frente del equipo, el ya ex dirigente se marcha sacando pecho y negándose a hacer autocrítica.
La rueda de prensa fue ganando en tensión conforme los periodistas más críticos a lo largo de su mando al frente del equipo iban haciendo sus preguntas, hasta tal punto que tanto Luay como Nayim, visiblemente incómodos, tuvieron que intervenir en el cruce de reproches.
Antes, Gil había dado por buena su gestión al frente del equipo. Hay que recordar que se puso al frente del equipo cuando aún se llamaba Atlético de Ceuta, para sentarse a la derecha del verdadero dirigente del equipo, José Antonio Muñoz, ex presidente de las extintas Asociación Deportiva Ceuta y Agrupación Deportiva Ceuta.
Gil, que en ningún momento mencionó su nombre, habló del vaso “medio lleno” y se centró en destacar el haber disputado un play-off de ascenso y en “haber hecho debutar a quince jugadores de Ceuta”.
Sin embargo, Gil no quiso hacer mención alguna a los puntos negros de su gestión. Dejando al lado los resultados deportivos, el equipo ha estado salpicado de problemas, como el impago a jugadores, el enfrentamiento tanto con la Federación de Fútbol de Ceuta como con la propia Ciudad, así como el abandono por parte de la afición del equipo o la falta de seguridad privada y la Cruz Roja en los partidos de liga.
Gil se negó en redondo a hacer autocrítica, “eso se lo dejo a los periodistas”, lo que dio pie a que medios que se han visto perjudicados e ignorados por el club que ha presidido, como El Faro, buscasen respuestas oficiales de un Ceuta que no ha emitido comunicado oficial alguno desde la presentación de Copi, allá por enero.
De hecho, los periodistas le recordaron que en esa misma rueda de prensa aseguró que no abandonaría el cargo. Ayer optó por encogerse de hombro y dar por hecho que las cosas cambian.
Durante su intervención incluso llegó a ‘atacar’ a algún periodista en el plano personal, lo que provocó gran tensión y malestar en la sala de prensa, los cuales se podrían disipar con su marcha definitiva.






