Callejones que han cambiado, comida que no es gourmet o recuerdos. Son gatos o, al menos, esa es una de las tantas descripciones que se han asignado. ‘Chiki and brothers’ ha vuelto cargado de recuerdos de Ceuta para interpretarlos en el Centro del Mayor.
El cantautor, con sus dos fieles escuderos a la guitarra, los hermanos Benítez, ha ofrecido una actuación este jueves llena de humor y de nostalgia. El artista ha seguido la estela de su estilo habitual sin perder de vista las novedades.
Ha traído sobre el escenario siete composiciones nuevas personales y basadas en la necesidad de mirar lo sencillo para ser feliz. A ellas han sumado cinco versiones de Joaquín Sabina y de otros reconocidos en la escena española.
Ha rememorado, a través de la primera pieza, aquel rincón de la ciudad en el que, de joven, se escondía con amigos para gastar bromas a las muchachas. “Estaba en mi barrio, en Las balsas. Las niñas iban por allí de corte y confección”, ha mencionado. Las pillaban de improvisto y así, con canallería juvenil, pasaban más de una noche.

Sencillez
La segunda, ha sido un alegato a la alegría de los placeres pequeños. Poco importa de qué marca o calidad son los alimentos de la mesa si la fiesta de la vida continúa. Antes de arrancar las cuerdas de su voz, Francisco Jiménez se ha presentado con sus comentarios cómicos habituales.
Ha empezado por el número de asistentes que “cada vez son más”. Ha dado las gracias al Centro del Mayor y a la Conserjería de Cultura por “dar la oportunidad de aburrirlos un poco”.
Las risas se han dejado entrever entre las butacas, en las que los abanicos han sido protagonistas. Los asistentes no se han perdido la cita a pesar de la calurosa tarde. Chiki ha destacado en su presentación que los temas a abordar son la política, el amor o las costumbres “como buen cantautor”.
Hermanos Benítez
“A mi izquierda están los hermanos que yo considero como míos. Ellos son Pepe y Paco, que me acompañan en esta carrera triunfal por todos los escenarios del mundo… El del Centro del mayor y el de Jáudenes”.
“Ellos son los que llevan la guitarra, yo la llevo para taparme la barriga”, ha expresado sin perder esa chispa cómica. Después de sacar algunas carcajadas, se ha dispuesto a cantar y a sacar a esos gatos callejeros que reflejan su adolescencia para festejar el Día del Mayor.
Lo de Francisco Jiménez no es fingido ni tampoco una especie de álter ego. Antes de dar rienda suelta a su talento sobre las tablas del salón, ya había mostrado esa energía humorística en los camerinos.
“Creo que es un repertorio del agrado del público. Tocamos mucho a Beethoven, de Tchaikovsky y… ¿Cómo era el otro? Paco Lara”, ha expuesto. “Esto gusta, estoy convencido. Hacemos música del medievo, pero con rap”, ha proseguido.
Desde los 16
Después de darle alas a esa faceta, se ha centrado en explicar que su música es de autor y que, prácticamente, llevan toda la vida en el mundillo. “Llevamos desde que teníamos 16 años. Cuando empezó el carnaval en Ceuta, estábamos juntos. Desde entonces no nos hemos separado mucho”, ha remarcado.
“Musicalmente siempre nos vemos, quedamos un rato y cantamos algunas cosas. Ellos que son para mí mis hermanos. Aparte, llevan un apellido que es como el mío, y claro, el mío es sagrado”, ha manifestado.
“Mezclamos todo para que sea más ameno. Un cantautor como yo y dos cantautorillos como estos dos, lógicamente, no tenemos discos en el mercado que patrocinen la posible llegada de un público masivo de 100.000 o 200.000 personas. Nos conformamos con lo que tenemos. Somos gente humilde”, ha concluido.





