La celebración del partido entre España y Marruecos llevó a la organización de un dispositivo de seguridad adecuado al espacio que ocupa Ceuta como ciudad frontera. Por parte de la Jefatura Superior se tuvo en cuenta cualquier posible riesgo derivado de la ubicación de nuestra ciudad en plena frontera con Marruecos, de ahí que se repartieran hasta 90 agentes por los distintos puntos de la ciudad. Eso fue por parte de Policía Nacional. Guardia Civil también tuvo especial atención a las áreas bajo su competencia.
Ceuta cerró la noche sin incidencias, salvo las salidas de decenas y decenas de vehículos que generaron colapsos además de ocasionar molestias por los ruidos provocados. Nada más allá de un evento de este tipo.
Mucho se había hablado y caldeado en redes sociales, atentando contra lo más preciado que tenemos: la convivencia. El ruido en redes sociales, alentado siempre por los mismos, quedó en nada. Y fue así porque los ceutíes no quieren altercados y porque nadie tenía intención alguna de causar ninguna desestabilización.
Ese es el gran triunfo de los caballas, que son capaces de dar una lección a pesar de que, desgraciadamente, algunos medios de comunicación nacionales nos situaron en objetivo de sus críticas sin merecerlo. Los de siempre se quedaron con sus proclamas e insultos, no cambian. En la calle, se les dio la espalda.






