La labor de la dirección de la cárcel de Los Rosales ha conseguido que la prisión, hoy por hoy, dé un giro radical. La inclusión de programas dirigidos a los internos y los intentos de mejora en la atención prestada han facilitado un cambio en la visión que se tenía de este centro no hace muchos años. Era la época en que Los Rosales figuraba en prensa sólo por la difusión de noticias negativas. Ahora no es así, no existe protesta sindical porque se ha avanzado en las mejoras dentro de lo que posibilita un centro vetusto que forma parte de la red de penitenciarías más antiguas del país. Con las miras puestas hacia la nueva prisión, la dirección actual trabaja por dotar a los presos de actividades y programas que ayuden a dotar de cierto sentido a su estancia entre rejas. En materia de seguridad vial se han puesto en marcha diversas acciones que permiten que los presos aprendan conocimientos que eviten malas conductas cuando estén en libertad. Existen incentivos y ayudas para que el preso participe en unos programas que aportan la cara positiva de una sangría que ha llevado a que, hoy por hoy, más de mil personas cumplan condena por delitos contra la seguridad vial. Once de ellos están en Los Rosales.





