Ceuta acoge este martes, por vez primera, la inclusión del final de Ramadán en el calendario como festivo laboral. Ha sido un paso más que importante. Ha sido un ejemplo porque se tiene en cuenta una de las grandes celebraciones de la comunidad musulmana en la relación de fiestas consensuadas para todo el año. A estas alturas todavía hay quienes se empeñan en mantener el debate sobre la dificultad de situar esta fiesta en el calendario sin equivocaciones para justificar así su exclusión. El riesgo está ahí y lo seguirá estando siempre. Este año, por ejemplo, ha pasado: la celebración fue ayer pero el festivo es hoy.
La clave no está en acertar con el día, sino que radica en el reconocimiento necesario y claro de adecuar el calendario laboral a la realidad de Ceuta sin excepciones, a la que es la realidad de todos. Habrá quienes nunca lo entenderán porque su lema se basa en enfrentar y no en unir, es entonces cuando usan términos tan ridículos como el de ‘concesiones’ o reducen el reparto de fiestas en ‘los unos y los otros’ y nos cuentan eso de que si nos han robado la Navidad, si nos han quitado el festivo del 1º de Mayo cuando ni creen en los derechos de los trabajadores... y así enumeren todos los chismes mal intencionados que quieran.
Un calendario laboral no deja de ser una relación de festividades simbólica que cada territorio puede amoldar a su realidad. Y en el caso de Ceuta se ha dado un paso importante para que ese calendario recoja la diversidad de todo un pueblo sin excepciones y lo haga teniendo en cuenta las celebraciones de mayor relevancia, como sucede en el caso de la población de religión musulmana con la Pascua del Sacrificio y el Eid Al Fitr.
Es de orgullo que se haya conseguido perfilar un calendario acorde a lo que es la sociedad ceutí, lo más cercano posible al respeto a todos los que forman parte de esta ciudad, sin distinciones ni debates estériles que algunos se empeñan en seguir sosteniendo para generar recelos y fracturas.
Hoy es festivo y con sentido. Lo es porque supone un reconocimiento más allá de que coincida o no con la celebración en sí. Es un festivo que viene a reconocer lo que somos. Se ha abierto un camino que debe normalizarse, solo cuando se haga habremos sido capaces de empezar a entendernos para tener futuro.







No tiene ningún sentido reivindicar una fiesta que ya está reconocida. Ahora toca Pegasus.