La Constitución de 1978, cuya aprobación en referéndum se conmemora hoy, sigue siendo un texto plenamente vigente que se erige como un marco más que válido para que España siga dando continuidad a la etapa más larga de convivencia estable de su historia.
Continúa siendo, por tanto, un hito más que reseñable en el que vale la pena festejarla completa por sus aportaciones a la unidad indisoluble del país, pero también por su respeto a la diversidad del Estado.
La propia Constitución contiene las fórmulas establecidas para su modificación, por lo que aspirar a ella por cauces democráticos no debe ser considerado ningún atentado.
Quienes violentan sus principios fundamentales son los que recurren a la imposición para intentar consumar sus aspiraciones o los que esgrimen solo una parte de la Carta Magna olvidando su espíritu global. Entre sus señas de identidad está la solidaridad entre ciudadanos y territorios, que con tanta intensidad ha recibido Ceuta durante los últimos años para hacer frente a las sucesivas crisis que nos han azotado.
En la encrucijada en la que ahora se encuentra la ciudad también es clave el aprovechamiento y la defensa de los principios de la Constitución para salir adelante y consolidar un marco de futuro estable, próspero y seguro con el apoyo y acompañamiento del resto del país, del que la ciudad es parte imprescindible como certifica la propia Constitución, acredita el resto del derecho, avala la historia y quieren todos los ceutíes.






