Fernando Albizu es uno de los actores protagonistas de ‘Goteras’, una comedia que se pondrá en escena este sábado en el Teatro Auditorio del Revellín de Ceuta a partir de las 20.00 horas.
Junto a él estarán Álvaro Quintana y Gloria Albalate. Todos llegan con las mismas ganas de hacer reír al público y que disfruten con esta peculiar obra, Goteras, una coproducción de Castilla-la Mancha y Comunidad de Madrid, Producciones 099 (Anibal F. Laespada) y Mic Producciones (Isabel Casares).
Antes de este estreno en Ceuta, Albizu ha atendido a el periódico El Faro para hablarnos de la obra.
- Para quien no sepa de qué va la obra, ¿cómo describiría ‘Goteras’?
- La obra va de un chico que es guionista y tiene una crisis de identidad creativa. Le cuesta mucho escribir y está en plena crisis, ¿no? De repente, empieza a tener goteras en casa y sube arriba a protestar al vecino de arriba, obviamente, y se encuentra con un personaje que, a través del diálogo, se da cuenta que es él mismo 35 años después.
Y lo que ve, no le gusta nada. Entonces, se cabrea mucho y pasa una cosa que hace que el futuro cambie. Vuelve a subir arriba porque hay más goteras y cuando sube arriba se encuentra con otro personaje diferente.
Al final se da cuenta de que cambiando pequeñas cosas en su vida puede cambiar el futuro. Entonces, él intenta tener un futuro mejor, pero cada vez le sale peor al pobre.

- Representa a Tony del futuro. ¿Qué pensó de su personaje cuando le dieron el guion?
- Me encantó, me encantó. En cuanto me dieron el libreto lo leí y dije yo quiero hacer esto. Hablé con mi representante, le dije yo esto lo quiero hacer porque está muy bien escrita, es un humor muy fresco, muy inteligente y da gusto, la verdad. Y además lo pasamos muy bien nosotros.
- Eso le iba a preguntar, ¿cómo ha sido trabajar con sus compañeros de reparto? ¿Tenéis muchas anécdotas guardadas?
- Hay un momento en el que tengo que decir queso semicurado, sin gluten y sin lactosa y es para mí lo más complicado del mundo. Digo que es semidesnatado, sin fosfatos, o sea, meto unas palabras rarísimas.
Y claro, eso provoca mucha hilaridad porque el público no sabe lo que pasa, obviamente, porque no conocen la función. Pero arriba es que nos reímos mucho, sin que se note, claro, porque además reírse en el escenario a mí no me parece bien. Sobre todo, cuando pasa algo que el público no se entera, parece que te estás riendo el público, entonces es muy feo eso.
- Podemos decir que esta es una obra que invita a reflexionar al espectador, ¿no?
- Sí, más que nada sobre la vida. La obra plantea si la vida hay que vivirla al momento o hay que prepararse para el futuro.
Cada personaje te dice una cosa diferente y tú eliges cómo quieres vivir tu vida, si quieres trabajar como un negro para llegar al final con dinero o si quieres vivir la vida y llegar al final dignamente. Creo que mi postura es clara.

- Y usted, ¿qué le diría a su yo del pasado si pudiera hablar con él ahora?
- Que no tenga miedo, que el miedo no sirve para nada.
- A lo largo de su trayectoria ha trabajado en cine, en televisión y también en teatro. ¿Qué diría que tiene el teatro que lo hace tan especial y tan único?
- La inmediatez. Tienes al público ahí y entonces notas las reacciones, las risas, los silencios, los aplausos...Cuando haces televisión no sabes hasta que no sale a la calle si ha funcionado o no y en cine, como se montan muchas veces, se quitan escenas, se ponen, se cambian de sitio, no tienes un control sobre el producto final a no ser que hagas un protagonista.
Los que hacemos los secundarios nos encontramos a veces con cambios, que te quitan, que te ponen, yo qué sé. Entonces, el feedback del público es inmediato y notas la energía y es una gozada. Es una droga, básicamente.

- Entonces, si tuviera que elegir, ¿se quedaría con el teatro?
- No, haría las tres cosas. Es que cada una es diferente. La ventaja del teatro es eso, que tienes al público ahí al lado y puedes controlar los tiempos, y en cine los controla el montador y el director y en televisión lo mismo.
Es la única diferencia, básicamente. Y luego la técnica, obviamente. En teatro tienes que hablar más alto y proyectar para que te oigan y en cine no hace falta porque tienes un micro a dos metros o incluso en la corbata.
- ¿Hay algún momento de toda su carrera que recuerde con especial cariño?
- Yo creo que casi todos. Realmente solo hay un momento que no voy a decir que lo pasé mal, en una compañía, y lo demás todo han sido buenas experiencias. He conocido a gente maravillosa, con la que tengo buena relación. Entonces, no sé, no elegiría uno, yo creo que todos
- ¿Cómo se prepara Fernando antes de salir al escenario?
- Nos juntamos detrás del escenario los tres actores y hacemos una chorrada así tipo energética, pero yo no soy de los que se tira una hora en el camerino concentrándose y eso porque me agoto. Entonces yo, antes de salir, digamos que me concentro y al escenario. No tengo nada extraño.

- ¿Piensa que el humor y la cultura son hoy en día más necesarias que nunca?
- Sí, sin duda. Sin duda. La cultura porque es la base de la civilización,
es lo que nos define como civilización; y el humor es lo que nos quita toda esta mugre que tenemos alrededor de pesimismo y de pesadez con la que nos atormentan continuamente por televisión.
Entonces, el humor es fundamental en esta vida. Hasta cuando estás en el hospital tienes que tener humor, sacarlo de donde sea, y yo sé que es muy difícil en muchas ocasiones, pero te ayuda, te ayuda a superar la vida en general.
- ¿Qué le diría a alguien que no suele ir al teatro para que se anime a ir a ver ‘Goteras’ este sábado?
- Pues que, si no quiere que no vaya, yo no voy a obligar absolutamente a nadie a que haga cosas que no quiere hacer, pero vamos, se van a perder una función muy divertida, se lo van a pasar muy bien, 90 minutos de risas, que yo recomiendo que la gente vaya. Pero si no quieren ir, no vayan, no se preocupe.






