Anima a acudir a los centros a pedir los informes de cada alumno y solicita al Ministerio los datos de fracaso escolar.
Con la “obligación de pronunciarse” tras la finalización del curso, Mustafa Mohamed y Fuad Harrus, presidente y tesorero de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de Ceuta, FAMPA, comparecieron ayer para catalogar la situación de la enseñanza en la ciudad de “paupérrima y nefasta” además de alertar de que la situación “empeora cada día”.
Mohamed remitió a la Evaluación General de Diagnóstico realizada por el Ministerio de Educación para basar sus palabras y cuyos resultados, aseguró, “la administración oculta a los padres” aunque tengan derecho a recibir información al respecto. La Federación invitó a los progenitores a acudir a los centros para solicitar los informes de sus hijos y Mohamed lamentó la presentación del mejor resultado académico como un “logro de la administración” mientras que “esconde los peores resultados de España”. Frente al mejor bachiller, apuntó su presidente, la administración evita ofrecer datos sobre los problemas del sistema educativo y “decir cuántos alumnos abandonan, cuántos fracasan en el camino”, subrayó.
A pesar de que asume su “parte de culpa”, la FAMPA se identifica junto a los alumnos como quienes menos errores cometen en la comunidad educativa y acusa fundamentalmente a la administración, Dirección Provincial y Ministerio de Educación, y a aquellos profesores que tienen que “adaptarse a la realidad de la ciudad” . Mohamed considera su culpa “no salir a la calle” y adelanta movilizaciones en septiembre así como el desarrollo de campañas informativas dirigidas a los progenitores.
La FAMPA instó a la Dirección Provincial del Ministerio de Educación a valorar sus reivindicaciones e insistió en que, desde Madrid, “no se puede dirigir la educación en Ceuta” ya que “desconocen la realidad de la ciudad”.
El Centro de Educación Especial de San Antonio también centró parte de la intervención de Mohamed, quien sostiene que hay padres que matriculan a sus hijos en colegios de Educación Infantil y Primaria porque estas instalaciones están colapsadas, afirmó. Insistió en la necesidad de construir nuevos centros y augura que se conduce a sus hijos a un “fracaso total”.
La Escuela 2.0, el programa para la dotación de aulas con pizarras digitales y conexión inalámbrica a internet por el que cada alumno tiene su propio ordenador personal, el cual usa como herramienta de trabajo, no ha arrojado resultados en su primer año, señaló Mohamed, ya que “no se utilizan, hay niños que no los tienen, unos colegios que tampoco cuentan con ellos y otros que sí...”, describió.
La limpieza en los centros es otro de los frentes abiertos por la Federación. “La Ciudad debe controlar el pliego de condiciones de la empresa que tiene la cesión porque lo incumple”, explicó el máximo exponente de este órgano de representación de los padres, para añadir que esta situación es responsabilidad de la empresa, no de sus trabajadores. “Nuestros hijos no pueden estar, en algunos casos, en unas pocilgas”, concluyó.
En cuanto al proceso de escolarización, Mohamed alabó la labor de la Comisión responsable de este proceso pero condenó que existan “centros de primera y otros de segunda” para apostar por la igualdad entre colegios. Estima que las protestas son mínimas porque no tienen constancia de ellas pero criticó las altas ratios. Mohamed aprovechó la oportunidad para recordar que, en relación al calendario escolar, no apoyaron la huelga del profesorado pero sí la concentración de acuerdo con la postura del Foro.






