La provincia de Tetuán (Marruecos) vivió la noche del martes un trágico suceso que acabó con la vida de una niña, tras caer en un pozo sin cubrir en el douar Al-Mawrid, perteneciente a la zona de Uadras.
Tras ser alertados del incidente, acudieron rápidamente al lugar efectivos de Protección Civil y de la Gendarmería Real, apoyados por las fuerzas auxiliares y las autoridades locales.
Los equipos de rescate iniciaron una delicada operación que concluyó con la recuperación del cuerpo de la víctima desde el fondo del pozo.
Autopsia e investigación
El cuerpo de la menor fue trasladado al depósito de cadáveres del hospital provincial Saniat Rmel de Tetuán, para someterlo a los procedimientos médicos necesarios y la realización de la autopsia.
Paralelamente, los servicios de la Gendarmería Real abrieron una investigación judicial bajo la supervisión de la fiscalía competente, con el objetivo de esclarecer las circunstancias y los detalles de este trágico accidente, que vuelve a poner de relieve los riesgos de los pozos sin protección en las zonas rurales.
El suceso ha provocado gran consternación entre la ciudadanía por el fatal desenlace.
Sucesos similares y el interés por censar pozos clandestinos por todo el país
La historia se repite en un país como Marruecos en el que ha habido ya varias tragedias asociadas a los pozos.
En la mente colectiva está la muerte del pequeño Rayan, cuyo rescate movilizó sin éxito a todo el país, después de caer en un pozo.
Marruecos anunció que censaría todos los pozos abandonados para asegurarlos, pero han seguido sucediéndose accidentes mortales.
Las agencias de cuencas hidráulicas otorgan cada año entre 30.000 y 40.000 permisos de excavación y perforación, pero no existen datos exactos sobre el número de pozos abandonados o perforados de forma ilegal. Las autoridades locales ponen anualmente cerca de 1.000 multas a dueños de pozos clandestinos.






