Podemos definir la fe como la creencia que no está sustentada en pruebas. Nadie tiene la certeza de la existencia del cielo “paraíso” donde irán los hombres buenos para encontrarse con el Ser Supremo y vivir eternamente; tampoco tenemos la certeza de que existe el infierno, donde pasaremos un poquillo de calor y malos ratos.
La fe tiene mucho que ver con la educación que recibimos de nuestros padres y del entorno cultural donde naces. Pero hay hombres de fe que con su ejemplo te acercan a Dios y hacen dudar a los mayores agnósticos
El pasado mes de agosto murió Miguel Pajares, el primer sacerdote fallecido por ébola y esta semana el sacerdote Manuel García Viejo, infectado también por el virus. Unas vidas dedicadas a los más necesitados de un continente que se muere por el hambre, las guerras, el fanatismo religioso, la pasividad de la comunidad internacional y la corrupción. Dos religiosos que con su comportamiento transmiten fe a los que necesitan tener pruebas para creer.
Esta misma semana el ministro de Justicia, Alberto-Ruiz Gallardón, dimitía tras la confirmación por el Presidente del Gobierno de la retirada de la polémica ley del aborto por falta de consenso. En su larga comparecencia el Sr. Gallardón, decía que esperaba que con el paso del tiempo la sociedad aceptara esta ley del aborto. Fue entonces, cuando escuche a Gallardón, cuando pensé, es un hombre de fe, porque tiene una creencia que no está sustentado en pruebas y, por supuesto, con el paso del tiempo ira encontrando menos apoyo en una sociedad moderna y abierta como la española.
Esta misma semana, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá, ha despotricado sobre la retirada de la ley del aborto, cosa que me parece perfecto, porque entiendo que defiende una posición distinta y respetable, pero minoritariamente compartida por la sociedad. El obispo criticó duramente al presidente del Gobierno y al jefe de la oposición, Pedro Sánchez, por sus manifestaciones en la estación de Atocha sobre el “tren de la libertad” desde el cual las mujeres reclamaban el derecho a decidir. Las declaraciones del obispo rozan la legalidad vigente y hay colectivos que han decidido presentar sendas querellas criminales.
Esta misma semana –perdonen la redundancia- el Sr. Pedro Sánchez, aprovechando las declaraciones del Obispo, manifestó que tendrán que reconsiderarse los privilegios de la Iglesia, cosa que me sorprende, porque una declaración no hace Iglesia y porque también tendrá que considerar que existen muchos sacerdotes que dedican sus vidas a los demás, muchas organizaciones cristianas que dan de comer a millones de personas. Ya sabemos que a Pedro Sánchez, no le gustan los toros, ni el maltrato animal y que reconsiderará los privilegios de la Iglesia.
Esta misma semana la Asociación Unificada de Guardias Civiles, manifestó que estaba estudiando personarse como acusación particular en el caso Pujol, tras conocerse la presunta implicación de un ex guardia civil como testaferro del expresidente de la Generalitat de Cataluña. No creo que a los guardias civiles les preocupe un hecho que no tiene relación alguna con la defensa nuestros intereses profesionales, jornada laboral, reparto de la productividad, índices correctores o turnicidad, pero AUGC emitió un comunicado anunciando una presunta personación, que por supuesto, nunca se llevará a efecto, porque es incomprensible para cualquier guardia civil que tenga un dedo de frente.
En ocasiones, la necesidad de salir en los medios de comunicación, nos lleva a decir cosas inoportunas, ridículas, poco creíbles que causan el efecto contrario al que se pretendía. Decía Manuel Azaña, si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar.
Si pensáramos antes de hablar, muchas cosas no la diríamos.
*Juan Amado González (vocal del consejo)





