Recién llegado del Congreso Mundial de Bioética de México, el filósofo Francisco Javier Sádaba (Vizcaya, 1940) colabora en el programa No es un día cualquiera, de Radio Nacional de España (RNE), que se emite desde la Biblioteca Pública del Estado este fin de semana. Destaca que está “sumamente implicado en la bioética”,
el estudio de los “espectaculares desarrollos” en genética, las ciencias de la vida y sus consecuencias no solo en la eutanasia, sino también en el aborto o las células madre. “Me parece fundamental que quien se dedique a la filosofía y, especialmente a la ética, tenga en cuenta este nuevo campo que es decisivo para el desarrollo humano y para ver si hay que poner límites”, explicó el filósofo.
–Como miembro del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona, ¿el vientre de alquiler es uno de esos límites?
–En España es ilegal. Sin embargo, yo estoy a favor con cierto control. Creo que es una manera de intercambio que podría hacerse perfectamente entre cuerpos distintos de los individuos que componemos el género humano. Sería un problema porque, de cualquier forma, hay argumentos a favor y en contra. Existen otros casos en los que podríamos ser más felices como, por ejemplo, si con el desarrollo de las neurociencias nuestro cerebro cambiara, pues probablemente sí. ¿Dónde está el límite? Para mí, en respetar la autonomía de los individuos. ¿Vivir lo mejor posible? Sí, pero siempre y cuando yo sea Javier, tú Antonio y el otro Luis. Pero ahí es, naturalmente como en todo lo que importa, difícil poner esos límites, pero es donde tiene que esforzarse uno. Primero saber de los hechos, conocer las ciencias. Y segundo, tener una actitud moral que, en mi caso, es mantener ciertos principios que no hay que pasar nunca, como si fueran semáforos.
–¿Cuáles son esos principios?
–Uno es la autonomía de los individuos, ese me parece central. Al mismo tiempo, mejorar todo lo posible porque, por ejemplo, a nadie le parece mal que el niño sea más guapo, más listo, más tal. Pero llega un momento en el cual, si va a tener una serie de capacidades que le van a hacer que esté en primera división respecto a otros que estén en segunda, y se rompa la igualdad que es moralmente básica entre los humanos, estaría en contra.
–Como licenciado en Teología, ¿es compatible tener un hijo por reproducción asistida y que reciba el bautismo en la Iglesia católica?
–Habría que hacer una distinción. Primero, lo que haga la Iglesia con sus propias leyes es cosa de ellos y, aquel que lo acepte voluntariamente, es como el que está en un club. Es decir, si tiene unas reglas de juego determinadas, pues es normal. Ahora, muchas veces se dan contradicciones, como se dan en el condón y en tantas cosas más. Gente que es creyente pero después no hacen caso. A mí me parece bien que no hagan caso, es una cuestión suya. Ahora, analizado desde un punto de vista externo mío, me parece absurdo que se esté en contra de la reproducción asistida y, en contra de la reproducción asistida, está la Iglesia, salvo en casos muy excepcionales. Parece que ha dado muchas posibilidades a las parejas y por lo tanto me parece que está bien. Como me parece que está bien utilizar las células madre de los embriones que aún están en una época en la que no son fetos. Creo que la Iglesia va a estar en contra prácticamente siempre porque no quiere que se metan los dedos en lo que es, para ellos, la distinción fundamental entre el creador y lo creado. Yo estoy en contra de ese tipo de limitaciones que pone la Iglesia católica y otras iglesias también, aunque fundamentalmente la católica.
–El ministro de Justicia decía esta semana que la discapacidad jamás será causa legal para abortar. ¿El aborto es un derecho?
–Estoy completamente en contra de lo que dice el ministro. Estoy a favor de la ley antigua, podría poner alguna pequeña objeción, pero yo estoy a favor del aborto según plazos. Los derechos son limitados y evidentemente ese derecho de la mujer también lo es. No podría, por ejemplo, prescindir de un feto de siete u ocho meses, se tiene que poner la media europea que son las 12 o 14 semanas.
–Estamos en el mes sagrado de Ramadán. Los musulmanes aseguran que el ayuno ayuda a purificar mente y cuerpo. ¿Es cierto que el ayuno permite llegar a conclusiones vitales?
–Una vez más distingo entre la salud, que me parece que es fundamental –hay muchas recomendaciones en la filosofía desde Sócrates a Kant o Schopenhauer– . Ahora, muy distinto es si se hace desde motivaciones fundamentalmente religiosas y fundamentalísticamente religiosas. Ahí yo tengo todas mis prevenciones y mis dudas. Para decirlo claramente: no tengo ninguna simpatía a ninguna religión monoteísta, y la religión monoteísta por excelencia es el islamismo. En ese sentido tengo muchísimas objeciones, ahora, allá ellos si lo hacen libremente. Con tal de que no se lo impongan a lo demás y con que el proselitismo no se haga efectivo de una manera brutal, y con que haya reciprocidad.
Inocencio Arias presenta ‘Mis mundiales’
Inocencio Arias, diplomático y escritor, presentó ayer dentro de la emisión de No es un día cualquiera (RNE) su libro Mis mundiales. Del gol de Zarra al triunfo de la Roja en la Biblioteca Pública Adolfo Suárez. Un recorrido personal cuajado de información deportiva y anécdotas, mezcladas con el contexto histórico y diplomático en el que se celebró cada uno de los mundiales de fútbol. Se declaró decepcionado porque la selección cayó en la primera ronda pero agradeció lo que significó Sudáfrica.






