Merodean por la playa e incluso por la calle. Su llamativa apariencia indica, a simple vista, que no se trata de una común. Es el avispón oriental, una especie que desde hace unos años está asentada en Ceuta.
La ciudad se ha convertido en su hogar desde hace un tiempo. Sin embargo, la amenaza que encarna para el entorno ha llevado a tomar acción sobre ella. Erradicarlas desde la raíz es fundamental para mantenerlas a raya.
Es por ello por lo que, desde junio, se han liquidado 85 nidos. El dato incluye también los días más recientes. Están dentro de la cifra registros hasta el ocho de septiembre. El mes de mayor incidencia hasta la fecha ha sido agosto, con 51 avisperos intervenidos.
Más incidencia
A pesar de la alta incidencia, este mes promete ser una época de elevados casos. Junto con octubre, es la etapa donde reflejan una mayor actividad. Ello responde a la propia biología del animal, tal y como señala José Luis Ruiz, técnico de Obimasa y responsable de la dirección del proyecto a cargo de pararle los pies. Junio y julio fueron los momentos con menos actuaciones, respectivamente, tres y diecisiete.
Las repercusiones de su presencia en España han llevado a incluirla en la lista de exóticas invasoras. Es por ello por lo que, en este 2025, se ha implementado un plan desde la Conserjería de Medio ambiente para darle un golpe al avispón oriental.
Participa este ente junto a Tragsa en el desempeño de esta labor. El primero está al frente de la planificación de los pasos a seguir y, el segundo, tiene la encomienda de su gestión.
A lo largo del año pasado, se localizaron alrededor de 28 y se llevaron a cabo unas cuarenta acciones. Los responsables de su control en ese momento era el cuerpo de bomberos. La variación en número no tiene por qué responder necesariamente a un aumento en su demografía. La nueva iniciativa puesta en marcha contempla medidas más allá de los avisos realizados por la ciudadanía.
Primera aparición
La vespa orientalis es un véspido típico de Egipto, Chipre, Asia central y Oriente Próximo. Sus primeros avistamientos se produjeron en 2012 en la Comunidad Valenciana. A partir de 2020 se establecieron en la región. Años más tarde, en 2022, fueron observadas por primera vez en Ceuta.
Antes de desembarcar en la ciudad autóctona, comenzaron a rondar por Algeciras en el 2028. Ya dominan muchos espacios en Málaga y Cádiz. Se las ha detectado también en Sevilla. Causan grandes estragos en el sector apicultor de las provincias citadas.
Sin embargo, a nivel local los mayores problemas que entraña su presencia son riesgos para la salud y para los insectos autóctonos, en especial, para los que son polinizadores. Al ser animales esenciales para la perpetuación de la flora, el peligro de esta especie invasora radica, precisamente, en que es una gran depredadora de estos ejemplares.
Por vía marítima
Ruiz considera que, lo más probable, es que arribara hasta aquí por vía marítima. “Al estar ya por 2022 muy presente en el Campo de Gibraltar, casi seguro que pasó a Ceuta de forma pasiva en un contenedor o en un camión”, explica.
Lo más plausible es que alguna reina fecundada se colara en algún hueco. Una vez ya en el terreno, buscó sitios en los que establecer panales. Al principio, emergió de una forma “muy tímida” y, de hecho, no se encontraron nidos.
A lo largo de 2023 la situación se mantuvo en un estado similar. A partir de 2024, las llamadas de avisos al 112 incrementaron. “Simplemente con que una sola esté activa y funde uno, ya se crea un punto de expansión brutal. Desde ese se generan a su vez más. Sube de forma exponencial”, detalla.

Evolución
La óptima capacidad de procreación de la especie la ha llevado a un aumento de población considerable. “Era esperable”, expresa. El verano y el otoño son las estaciones donde vuelan más por la ciudad.
Existe un mayor riesgo y más volumen en los avisperos. Ello se traduce a una cantidad relevante de ejemplares en sus núcleos. Ambas épocas son el punto álgido del avispón oriental. Después de un descanso aislado, las reinas, que permanecen escondidas en invierno ya fecundadas, salen en primavera a fijar nidos. Se dedican a cazar alimento y a poner huevos. Cuando nace la primera tanda de obreras, solo se vuelca en las lavas.
A finales de octubre e inicios de noviembre pueden existir hasta unas cincuenta nuevas reinas. Tan solo uno de sus hogares en periodo estival u otoñal puede llegar a albergar a 450 obreras. Cuando acaba el ciclo y llega el frío, gran parte de ellas mueren.
Suelen dejarse ver por todos los puntos de la ciudad. Durante agosto han sido frecuentemente vistas por las playas, ya que son lugares idóneos para encontrar restos orgánicos. Suelen darse concentraciones de grupos en charcos o lugares con grifos con agua o tuberías rotas. Suelen construir sus panales en orificios amplios en los que puedan entrar y salir. Son propensas a estar en huecos en paredes o en el suelo, así como en los cambuchos de las persianas.
Amenaza
Se instalan con regularidad en zonas ajardinadas, un espacio en el que se transforman en una auténtica amenaza para la biodiversidad local. Al cazar insectos, menoscaban a otros ejemplares como abejas, pequeños saltamontes u orugas de mariposas.
Son también una fuente de peligro para las personas por sus picaduras venenosas. Inicialmente, sus ataques tienen solución y, en general, no causan grandes estragos. Recibir varias mordidas o de diferentes avispones orientales sí que puede ser un problema más severo.
De hecho, el técnico recomienda encarecidamente permanecer en calma, no espantar ni hacer aspavientos para evitar un ataque. Asimismo, aconseja no pisarlos ya que, cuando son aplastados, vierten un líquido que atrae a otros.
Son estos dos motivos por los que se ha puesto en marcha una estrategia basada en tres bloques vitales. El primero consiste en la eliminación de avisperos. “Su destrucción es necesaria porque son los generadores de nuevas colonias y reinas”, relata Ruiz. Es una intervención directa que frena su futura propagación. Habitualmente esta acción se toma tras el aviso de la ciudadanía al 112.
Otras acciones
El segundo pilar sobre el que se cimenta el plan es la búsqueda activa de nidos. Es decir, sin que se requiera una llamada previa, los operarios se dedican a inspeccionar para dar con estos núcleos. “Es una cuestión bastante complicada, pero algunos se encuentran, se localizan y se neutralizan”, especifica.
A ello se une una iniciativa de trampeo que persigue dar con reinas fundadoras y con obreras. Cuentan con unas 90 trampas distribuidas por todo el mapa urbano para la captura de las segundas. “Cuando llegue marzo, abril y mayo, se testearán para atrapar a las primeras”, comenta.
“Son muy específicas. Están diseñadas para que sean selectivas, para que capten a avispones orientales. Tienen unos agujeros de tamaño concreto por los que pueden entrar, pero no pueden salir”, narra. “Sin embargo, sí pueden salir otros polinizadores, ya sean abejas melíferas o de otras especies, pequeños abejorros y otros insectos de esta clase”.
Finalmente, la tercera pieza del puzle está enfocada a la recopilación de datos para saber cómo proceder en años venideros. “Se lleva a cabo la elaboración de la documentación técnica asociada a todo este tipo de acciones con el mapeo exacto y geolocalización de las trampas y los nidos, así como un análisis posterior de esta información. Ello permite obtener patrones de distribución y, en base a eso, prever posibles actuaciones futuras”, matiza.







Por fin un artículo informativo, sensato y en general correcto en los datos que presenta; es muy de agradecer que identifica correctamente la especie (en años anteriores ha sido habitual en la prensa confundir a este avispón, el orientalis, con la avispa asiática o velutina) y viene ilustrado con fotos que son todas del avispón en cuestión (digo esto porque la prensa suele poner fotos de "cualquier" avispón sin verificar su identidad). De todas formas, debo decir que la erradicación de un insecto tan firmemente implantado es imposible.
Imposible no... creo que hay mucho en juego. Los avispones no son inteligentes aunque lo parezcan. Nosotros si ( aunque no lo parezcamos)... confiemos en la especie humana .-) ...perder la batalla de antemano no creo que sea una opción. Lo que hay que hacer es avisar al 112 cada vez que se vea uno por alguna zona... Los Avisperos siempre están cerca... aunque sean difíciles de localizar.... Se trata de una acción cíclica sostenida en el tiempo... con colaboración ciudadana. Creo que es mejor que no hacer nada.
A mí me picó una al principio de verano,cuando iba en moto en la zona de villa jovita, esa zona está esta llena ,barriada Solís y Benites ,los mosquitos tigres cada vez hay más ,por lo cual no veo ningún avance.
Transitaba mucho con la bicicleta por benitez y desde el inicio de la playa hasta la zona de benzu minadito con lo consiguiente trajo que me picara alguna. Me hace gracia eso de no hacer aspamientos si uno va en bici tranquilo ya no lo esperas y te atacan, la zona de solis, loma del pez, avenida de Lisboa, villajovita están también, lo que hizo que yo mismo llamase al 112 y me dijeran si no hay nido no se puede mandar a nadie y que lo encontrase yo.... esto es de risa actúen por estas zonas que ya se ha llamado muchas veces y es la misma respuesta que ys veo mas avispones que abejas por no decir que ninguna.
La playa Benítez esta peta y nadie hace nada, cuando nos quedemos sin las abejas vendrán las lamentaciones igual hace falta un Director General y 50 miembros responsables
En los alrededores de la carcel antigua,en la bajada de las escaleras que dan al mercadona o al cementerio entre las avispas y la densa vegetacion ya el camino se hace intransitable...
Pues las habrán quitado por el centro, por que el barrio de la Playa Benotez está lleno de estas avispas