Las heridas siempre han dejado tras de sí su huella en la piel. Al menos, eso es lo que siempre se ha asumido. Sin embargo, los cambios en la sociedad fracturan esta creencia, un pensamiento que también ha roto el enfermero Jesús Sánchez Garrido, sanitario empleado en el SUAP de Ceuta.
El profesional, impulsado por la mayor demanda de procedimientos menos agresivos para la imagen, ha implementado técnicas para hacer suturas sin dejar marca. La línea de formación que emprende está centrada en estos procedimientos estéticos y la desarrolla en colaboración con el Colegio Oficial de Enfermería de Cádiz.
Asimismo, Sánchez también impartirá en los próximos meses su conocimiento en las jornadas del Campus Universitario de Mojácar. El nuevo método trata de plantear una “revisión crítica de la sutura convencional en los servicios de urgencias”.
Asunción histórica
A su vez, esta novedad lleva a debate “la asunción histórica de que la cicatriz visible es un resultado inevitable del cierre de una herida accidental”, tal y como señalan desde el Colegio de Enfermería de Ceuta.
Este aspecto “ha dejado de ser secundario” en una sociedad “cada vez más consciente del impacto físico, psicológico y social” de las marcas que genera en la piel cualquier impacto en el cuerpo.
“Sin embargo, esta evolución no siempre ha ido acompañada de una actualización proporcional en la formación de los profesionales sanitarios, lo que ha derivado a la aparición de cicatrices que, en muchos casos, podrían haberse evitado con una técnica adecuada”, destacan desde la entidad.
Más de tres décadas
Tras más de tres décadas de experiencia y observación se ha llegado a este método estético. El análisis de la evolución de estos casos permitió a los sanitarios percatarse de un patrón que se da comúnmente en estas situaciones.
Finalmente, tras este hallazgo, concluyó que, desde el punto de vista profesional, muchas son producto del “uso de técnicas inadecuadas que no favorecen la correcta aproximación de bordes y, por consiguiente, el crecimiento del tejido de granulación”.
Precisamente, tras ver con claridad este hecho, procedió a desarrollar prácticas específicas que se adapten a las características propias de la herida. Por tanto, el procedimiento tiene en cuenta si es un edema, si tiene bordes irregulares, cómo es su movilidad y qué variaciones de tensión presenta.
Novedades
El propósito es mantener “una coaptación adecuada durante todo el proceso de cicatrización, incluso cuando cambian las condiciones biomecánicas del tejido”, según señalan.
A pesar de que es una materia un tanto nueva, Sánchez actualmente está inmerso en la creación de otras nuevas que serán conocidas públicamente a través del curso que impartirá en el Colegio de Enfermería de Cádiz.
Las suturas convencionales se empelaron por primera vez en el 1900, un proceso que ha permanecido “invariable” durante más de un siglo. “La incorporación de este tipo de métodos innovadores marca un punto de inflexión en la evolución del tratamiento de las heridas traumáticas”, manifiestan desde el ente local.
Estudios
“Al igual que ha ocurrido históricamente con otros avances sanitarios, continuará desarrollándose a lo largo del tiempo, incorporando nuevos estudios científicos que permitan perfeccionar los procedimientos y mejorar aún más los resultados estéticos y funcional”, remarcan.
Sánchez ha basado sus aportaciones en este campo tras su análisis en los servicios de urgencias de Ceuta. Sus indagaciones se basan en la contemplación de los resultados en pacientes tratados con sutura simple y aquellos que han sido objeto de esta práctica.
El proyecto, que ya ha sido aprobado por Ingesa y por la Comisión de Investigación y Formación Continuada del HUCE, está pendiente de publicación. Sin embargo, aunque aún no se le ha dado eco de forma oficial, ya se han iniciado estos procedimientos de este tipo en distintos terrenos profesionales.






