El cadáver de un inmigrante subsahariano fue encontrado el pasado lunes por unos bañistas en una playa de la región de Tetuán, en el norte de Marruecos, según las agencias de información que se basan en fuentes policiales del vecino país. Los bañistas encontraron el cuerpo en la playa de Almina e inmediatamente advirtieron a las autoridades locales. Marruecos ha abierto una investigación policial para esclarecer los hechos.
El cuerpo sin vida del subsahariano fue encontrado el mismo día en el que el Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH, de carácter consultivo) de Marruecos presentó un informe al rey Mohamed VI donde destaca la urgencia de diseñar una nueva política para tratar la cuestión de la inmigración en este país.
En Marruecos se concentran miles de inmigrantes procedentes del África subsahariana que de manera periódica intentan alcanzar las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, aunque muchos de ellos han acabado instalándose en localidades marroquíes, donde subsisten en condiciones difíciles y con una complicada situación legal.
La Guardia Civil estima que unos 500 inmigrantes podían estar en el territorio marroquí a la espera de entrar en la ciudad, principalmente a bordo de balsas playeras explotando la vía marítima.





