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Pasión Vega y Noa se reencontraron anoche en ‘Mediterráneas’ . Un concierto con el que recorrieron las luces, colores y sonidos de ese mar que las une y, a la vez, las separa
Una de la estampas que deja este verano para el recuerdo es la del encuentro sobre el escenario de Pasión Vega y Noa, dos voces mediterráneas que anoche protagonizaron uno de los espectáculos más destacables de la temporada, tanto en la ciudad como a nivel nacional. Un encuentro artístico que dejó grandes momentos de interpretación, tanto individual como conjunta. Dos voces magnéticas que enlazaron en una ceremonia de descubrimientos y evocaciones, de sensualidad y ritmo. La de anoche fue como una navegación por un mar siempre antiguo y siempre nuevo que no deja de ser fascinante.
El Patio de Armas de las Murallas Reales se erigió como acompañante de ‘Mediterráneas’. Con el aforo cubierto, los sonidos del mar de fondo y la brisa mediterránea azotando, esas dos mujeres, cuya sola presencia inundó el escenario, aparecieron en escena entre aplausos y vítores de un público que llevaba años esperándolas, para ofrecer un concierto con aromas marineros, luz mística y abiertas complicidades. Noa y Pasión Vega entraron en escena bajo un fuerte abrazo que plasmaba esa unión. “Qué placer volver a Ceuta y traer nuestra gira hasta esta ciudad tan especial”, decía Pasión antes de arrancarse con una pieza nueva, ‘Mar nuestro’, que la malagueña entonó ‘a cappella’ y que condujo a una selección de su repertorio. Con ‘Mar Nuestro’ se abrió el clima de denuncia, a lo largo de la canción la israelí y la española relataron las tragedias que ese ‘mar suyo’ vive casi a diario en estos últimos tiempos y las fronteras que “nosotros hemos creado”. Con todo ello, entre la belleza de las melodías, lanzaron un mensaje con una importante demanda.
A lo largo del concierto la conexión entre ambas fue genuina: sonrisas, besos y abrazos con los que coronaron muchas canciones. Y un diálogo musical diáfano, que no se percibió forzado, entre las raíces del sur peninsular y las del otro extremo del Mediterráneo, a través de guiños sefardíes o fantasías. Alternaron canción en solitario y en pareja asentadas en un enorme grupo de músicos que las arropó y acompañó. Hicieron un recorrido por sus mayores éxitos y los que más conectaban con la temática planteada en la gira, el Mediterráneo. Fue un viaje desde Israel hasta el sur español con paradas en todo ese mar cuna de la civilización occidental. Fue una oda al Mediterráneo, pero también una denuncia hacia lo que en él ocurre en estos días y la pasividad que ello conlleva. ‘Mediterráneas’ fue un recorrido por los colores, sonidos y luces que las tres culturas dejaron alrededor de ese ‘Mare Nostrum’. Un mar que ayer vivió el empoderamiento de dos voces, dos mujeres fuertes y luchadoras unidas por el mismo mar al que cantan, al que festejan y al que lloran.






