La crisis que atraviesa Ceuta está dejando su huella en cada rincón de la ciudad. También en Loma Colmenar, en donde algunos vecinos aseguran haber llegado a una situación límite.
Nora Sebbah y su madre, Rajaa, residentes en la zona, denuncian una convivencia cada vez más complicada y reclaman una respuesta de las administraciones ante lo que describen como noches marcadas por peleas, robos, menores en situación de vulnerabilidad y personas durmiendo en la calle.
“Queremos una solución”
“Queremos una solución ya para el barrio porque estamos muy cansados”, explica Nora. La joven asegura que los vecinos han tratado de ayudar a quienes llegan sin recursos, proporcionando comida y agua, pero considera que la situación ha desbordado a los propios residentes.
Tanto madre como hija defiende que quienes se han asentado pacíficamente en la barriada “no dan problemas”, son “quienes vienen de otros barrios” quienes “ocasiones las peleas y robos”.
Producen enfrentamientos
Según cuentan, algunas personas procedentes de otros puntos de la ciudad acuden a Loma Colmenar y se producen enfrentamientos. “No podemos dormir debido a que hay inmigrantes que vienen aquí a pelearse, a pegarse con gente que a lo mejor está tranquila”, afirma.
Las vecinas también denuncian episodios de robos y amenazas y reclaman una mayor presencia policial. Nora relata que llegó a llamar a la Policía durante una pelea en las inmediaciones de la pista deportiva de la barriada.
“Había casi 20 inmigrantes matándose entre sí arriba”, sostiene, asegurando que uno de ellos portaba un cuchillo.
Cobros para dormir y el caso de Hamza
Uno de los episodios que más ha impactado a estas vecinas es el supuesto cobro de dinero a personas migrantes para poder dormir en una pista deportiva, en el suelo.
Nora y Rajaa aseguran que pudieron comprobar personalmente cómo una persona controlaba el acceso y apuntaba los nombres de quienes entraban y pagaban.
“Nos admitió que estaba cobrando”
“Nos admitió que estaba cobrando en la puerta y que estaba apuntando los nombres de la gente”, relata Nora.
Según las mismas declaraciones, posteriormente regresaron al lugar y encontraron a personas llorando, entre ellas menores, después de que se produjeran presuntamente robos.
En este contexto aparece la historia de Hamza, quien asegura haber pagado por dormir en dicha pista deportiva, hasta 20 euros por noche.
Rajaa y Nora intervinieron para auxiliarlo y ayudarlo a encontrar un lugar donde pudiera permanecer protegido durante la noche.
Menores y niñas, la mayor preocupación
Más allá de la convivencia en el barrio, Nora insiste en que su principal preocupación son los menores que se encuentran en la calle. Asegura haber visto a niñas menores de edad en situaciones que considera de extrema vulnerabilidad.
Rajaa relata un episodio en el que una niña, de unos 12 o 13 años, habría sido perseguida por varios hombres y despojada de parte de su ropa.
Trasladada al área de menores
Según su testimonio, sus hijos intervinieron y posteriormente la menor fue trasladada al área de menores.
Nora también denuncia que algunas adolescentes podrían verse obligadas a aceptar situaciones de explotación para conseguir comida o alojamiento. “Hay menores de 13, de 12, de 13, niñas”, insiste.
Ayudar, pero también recuperar la tranquilidad.
Organización vecinal
Nora asegura que los vecinos han tenido que organizarse por su cuenta para proporcionar alimentos y agua. “Hemos sido los vecinos entre nosotros ayudándonos”, explica.
Kautar, otra historia de vulnerabilidad
Durante el encuentro también aparece Kautar, una mujer argelina de 31 años que, según explica, huyó de su país después de sufrir violencia por parte de su marido, quien habría amenazado con quemarla.
Asegura disponer de documentación relacionada con su situación y afirma encontrarse ahora sin un lugar estable al que acudir.
Enferma y sin atención
Kautar relata además que ha padecido cáncer de mama y que actualmente no estaría recibiendo tratamiento. Su historia se suma a la de otras personas vulnerables que, en medio de la crisis en Ceuta, permanecen sin una solución clara.
Mientras tanto, las vecinas aseguran que la Policía habría retirado ya a las personas que estaban durmiendo en la pista deportiva.
Pero para Nora y Rajaa la preocupación continúa. Loma Colmenar, dicen, necesita recuperar la tranquilidad sin dejar de atender a quienes llegan en situación de necesidad.






