El Gobierno de Marruecos ha puesto sobre la mesa la suspensión del acuerdo de extradición vigente con España. Según ha confirmado el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, su departamento se encuentra debatiendo esta posibilidad debido a lo que consideran fallos sistemáticos e incomprensibles en la entrega de personas reclamadas por la justicia de su país.deport
De acuerdo con la información publicada por la Agencia de Noticias EFE, el descontento de Rabat radica en la operativa logística y judicial.
Ouahbi ha denunciado que, en múltiples ocasiones, tras haber verificado la identidad de un individuo y fijado una fecha para su traslado, las autoridades españolas no ejecutan la entrega.
El ministro relató situaciones en las que Marruecos envía agentes de seguridad para hacerse cargo del reclamado, solo para ser informados en el último momento de que la persona ha sido puesta en libertad o simplemente no se ha presentado a la hora prevista para el vuelo.
Falta de "seriedad"
Esta situación ha sido calificada como una falta de "seriedad" por parte de las autoridades españolas.
Desde el Ministerio de Justicia marroquí se subraya el contraste entre ambos países, asegurando que Marruecos sí cumple rigurosamente con todas las entregas solicitadas por España.
El mensaje es tajante: Rabat no está dispuesto a costear ni organizar más operaciones de entrega que terminen en fracaso debido a la gestión interna española, advirtiendo que, si no se respetan los procedimientos de entrega, el acuerdo podría quedar en suspenso de manera indefinida.
Políticas migratorias contradictorias
Más allá de la cooperación judicial, el ministro Ouahbi ha lanzado una dura crítica contra lo que define como "políticas contradictorias" por parte del Gobierno de España en materia migratoria.
El núcleo del conflicto reside en que, mientras las fuerzas de seguridad marroquíes invierten recursos en impedir la salida de inmigrantes —tanto nacionales como de otras nacionalidades— hacia Europa, una vez que estos logran pisar suelo español, son "aceptados" y "regularizados".
Esta disparidad de criterios está generando una crisis de autoridad en la frontera. Según el titular de Justicia, los propios migrantes cuestionan a los agentes marroquíes preguntando: "¿Por qué nos paráis si España nos acepta?".
Para Rabat, esta falta de coherencia entre dos Estados que comparten una frontera crítica es insostenible. El ministro defiende que el asunto debe resolverse "desde la raíz", proponiendo que ambos países coordinen sus posiciones de forma efectiva: o se opta por aceptar conjuntamente los flujos migratorios o se rechazan de forma concertada.
La frustración marroquí es evidente en las declaraciones de Ouahbi, quien llegó a sugerir irónicamente que Marruecos debería dejar de actuar como barrera: "Si España anuncia que está dispuesta a recibir a todos los inmigrantes, ¿por qué obligamos a la gente a saltar las vallas y a lanzarse al mar?".
En este sentido, instó a Madrid a definir si desea una frontera abierta o un control real, señalando que Marruecos no puede seguir asumiendo el desgaste de impedir entradas que luego España valida mediante procesos de regularización.







Pues, creo que Marruecos lleva razón. España debe ser expulsado de la Unión Europea por atentar contra la política migratoria común.