Si bien puedo entender la postura local, siempre he sostenido que esas postales no sólo son parte de las ciudades retratadas en ellas, sino que son en enorme medida aquello que las hace tan atractivas para los visitantes y, a fin de cuentas, Woody lo es y muchos de sus personajes también. Su cinta ambientada en Roma, por poner como ejemplo la que nos atañe, no es exclusivamente para romanos o italianos, sino que tiene unas pretensiones mucho más ambiciosas, y quien no lo vea así es que no viaja en la misma onda de alguien cuyo cine se estrena en todos los rincones del planeta. Dicho lo cual, encantado de echarle un curioso vistazo a lo más evidente de la Ciudad Eterna, tengo que reconocer que no he asistido a la mejor película del realizador en lo que se refiere a estructura, reparto o solidez, pero de igual manera hay que resaltar que este autor siempre, y este no es un caso excepcional, tiene algo diferente que aportar; no en vano es el gran maestro del retrato de las debilidades humanas de la sociedad moderna.
A Roma con amor es, claro está, una sucesión de situaciones divertidas (algunas surrealistas en exceso, hasta para tratarse de este autor), historias y circunstancias entrelazadas de personas que nada tienen en común, de las cuales algunas se tocan tangencialmente, y otras nunca llegan a tener nexo mayor que el capitalino escenario.
Cabe destacar que el propio Allen, que parecía definitivamente jubilado de la actuación, se reserva un desternillante papel secundario que copa gran parte del interés de la obra. Por otro lado se rodea de más rostros ilustres como los de Roberto Benigni (divertido protagonista de la historia más desconcertante, aunque rica en alegoría actual), Alec Baldwin (bastante desapercibido), mi muy poco apreciado Jesse Eisenberg como coprotagonista de un ineludible trío amoroso en el que también tenemos a una Ellen Page cuya primera impresión no parece colmar la fama de seductora del personaje y que finalmente corroborada con una interpretación notable. Penélope Cruz haciendo de prostituta temperamental y algo tosca complementa entre otros este elenco coral cuya escenificación da argumentos a los detractores que sostienen que Woody Allen es un caradura que rueda una y otra vez la misma película. Pero en caso de que así sea, lo hace tan bien…
Puntuación: 6
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