Punto casi final al juicio que durante este mes se ha seguido en la Audiencia Provincial en torno a la Operación Palmera, con el que se pretende clarificar la imputación de nueve personas en un presunto delito de blanqueo de capitales. Mañana tendrá lugar la última de las sesiones con la lectura de las conclusiones e informes de las partes, así como las calificaciones definitivas que den a conocer Fiscalía, Acusación Particular y las Defensas.
En el día de ayer se produjeron varias testificales de personas que habían sido propuestas por los abogados de los distintos imputados. Así se contó por ejemplo con la manifestación de una responsable de una entidad bancaria de la ciudad a finales de los noventa (periodo en el que se produjo esta investigación policial que dio pie a los distintos arrestos) que vino a repetir lo que otros previamente ya han manifestado: que en ese periodo era “normal” la cantidad de cambio de divisas que se producía en Ceuta. Un auditor de cuentas a quien se le encargó un informe sobre las empresas del considerado cabecilla del grupo hizo público algunas de las conclusiones de dicho informe. Así mencionó, por ejemplo, cómo en esa época la actividad de cambio era “dinámica” e iba en ascenso, haciendo mención a que el posicionamiento geográfico de la ciudad por su cercanía a Marruecos era determinante en ese movimiento de cambistas. En aquella época se efectuaban cambios millonarios de forma anual que generaban beneficios a los cambistas. En el caso del investigado fueron de nueve millones de las antiguas pesetas en un año.
Como dato que viene repitiéndose en todas y cada una de las vistas orales, varios de los testigos citados ayer tuvieron serios problemas para recordar con detalle algunos asuntos sobre los que se les preguntaba. El hecho de que este caso se juzgue casi 14 años después del operativo policial termina siendo un lastre para sentar justicia.





