Varios incendios provocados en las embarcaciones que hay abandonadas en la Almadraba están a punto de acabar con estos ‘monumentos’.
Agonizando. Así están las embarcaciones abandonadas de los antiguos atuneros de la Almadraba. Curiosamente, este estado es un fiel reflejo del proceso de desaparición del negocio del atún en la zona. Un largo reguero de decepciones que terminó por provocar el cierre de la última cooperativa en el año 2006. La comparación quizá sea burda y simplona, pero el hecho en sí no puede ser más evocador. Los tres barcos que todavía quedan como recuerdo a lo que un día fue la Almadraba, están avocados a su desaparición y sufriendo para ello. Varios pequeños incendios en una de las embarcaciones está precipitando el fin. Algunos reclaman más protección para estos ‘monumentos’ a la pesca tradicional ceutí y a toda una época de esplendor que llevó los productos ceutíes hasta el imperio del sol naciente, Japón, otros reclaman su retirada. La última palabra la tendrán los políticos, que son los que siempre mandan. Y deberán darse prisa en decidir, porque las personas del lugar advierten de que los incendios pueden ser obra de gamberros y vándalos que sólo pretenden llamar la atención destrozando unas embarcaciones que representan una buena parte de la historia de la ciudad unida a la pesca de atunes, bonitos, melvas y canuteros.
Por suerte o por desgracia, la presencia de esas embarcaciones abandonadas representa el último suspiro de una tradición que ya se ha perdido, pero cuyo espíritu sobrevive en esos improvisados ‘monumentos’.
La situación de estos barcos es complicada. Dejados a su suerte en la playa, tienen que soportar los temporales, el paso del tiempo y, ahora, las acciones vandálicas.
La memoria colectiva tiene fresco lo sucedido recientemente con una embarcación neumática abandonada en la plaza de Benzú. Fueron varias las denuncias públicas de los vecinos, que se quejaban de la situación de la balsa. Los vándalos atentaron varias veces contra ella y, finalmente, terminó siendo pasto de las llamas. Entonces fue cuando la retiraron de la playa.
Nadie quiere que el destino de las embarcaciones de la Almadraba sea el mismo, ya que el pueblo caballa tiene un respeto y un aprecio especial por todo aquello que refuerza y recuerda la relación de Ceuta con el mar, y estos barcos lo hacen.






