Mediaset ha anunciado que hará una miniserie sobre la historia de Adou, el archiconocido niño de la maleta. Como excusa dice que lo que se pretende es “sumergir a los espectadores en el drama de las familias rotas por la tragedia de la inmigración”.
Es la excusa perfecta. Cuadra con lo que se ‘quiere vender’ para justificar que la vida de esta familia de costamarfileños cobre protagonismo. Telecinco, que previsiblemente será la que emita esta miniserie, llevará a cabo una auténtica campaña publicitaria. Capaz será la Ciudad Autónoma de invertir (despilfarrar) dinero como lo hizo con la serie de El Príncipe. No me extrañaría. Lo grave de todo esto es que ha habido muchas más historias igual o más dramáticas que la de Adou que nunca han superado la barrera de Ceuta. Aquí han sido contadas y aquí han muerto. La difusión del drama de la inmigración que lleva por bandera la cadena parece que no se tuvo en cuenta para las miles de historias que han pasado por los juzgados de esta ciudad. ¿No hay mayor hipocresía que demostrar el interés por una información cuando ésta reporta beneficios o se espera que así lo haga?, ¿acaso Mediaset se ha planteado alguna vez narrar otras historias en las que se han visto implicadas embarazadas, unidades familiares al completo, bebés que en vez de entrar en maletas eran arrojados cual pelotas de baloncesto por la valla?, ¿es diferente la entrada de Adou de la del bebé de pocos meses que fue rescatado por la Guardia Civil junto a su madre a punto de morir dentro de un ‘coche patera’? Nada es distinto. Aquí solo cambia el interés que mueve a que las historias interesen porque sí. El circo mediático-político vendrá solo. A eso ya estamos demasiado acostumbrados.





