Las tropas del Territorio Occidental replegadas a las bases previstas y desmanteladas las posiciones, blocaos, avanzadillas, tiendas fortificadas y otros elementos de defensa; las Unidades del Ejército se encuentran dispuestas para comenzar cualquier acción. Entre tanto se va preparando la acción definitiva y resolutoria del desembarco en Alhucemas.
El cabecilla Abd-el-Krim, había atacado las guarniciones francesas, avanzando victoriosamente hasta amenazar Fez, la capital; Francia, que hasta entonces había mirado con impasibilidad los problemas planteados a España por el mismo cabecilla, al recibir en sus propias carnes el zarpazo de los rebeldes, comprendió que una colaboración con España se imponía como necesaria, para neutralizar la subversión y llegar a una paz que permitiera a ambas naciones la realización de sus misiones, como mandatarios de la acción de protectorado en una y otra zona de Marruecos.
Los cuadros de mando que habían de dirigir y ejecutar las operaciones de desembarco estaban bajo la superior dirección del Alto Comisario y Jefe del Gobierno, General Primo de Rivera.
El mando directo se dio al General José Sanjurjo, y las dos Columnas que se denominaron Columna de Melilla y Columna de Ceuta estaban mandadas por los Generales Fernández Pérez y Saro y las vanguardias de estas Columnas las dirigían los Coroneles Goded y Franco. Las Unidades ejecutantes se adiestraban convenientemente. Se descartó totalmente el ganado y las Compañías marcharían a la ligera. El municiamiento se resolvió llevando por cada dos Escuadras tres mochileros que portaban sobre sí los cartuchos y granadas precisas para el combate.
Las ametralladoras y sus municiones también eran llevadas a brazo. Las “Kas” tardaban en llegar, y las Unidades se instruían dibujando en la arena de las playas que estaban cercanas a sus Destacamentos el contorno de las barcazas, y, desde ellas, los legionarios saltaban al orden de combate como si se tratase de una batalla real, y se acomodaban al terreno buscando desenfiladas y ángulos muertos para progresar y ensanchar la cabeza de la playa.
Las Unidades legionarias actuantes han de ser la Segunda y Tercera Banderas en la Columna de Melilla, y la Sexta y Séptima en la de Ceuta. En el Territorio Oriental queda la Primera Bandera como reserva general, y la Cuarta y Quinta en el Occidental, con igual carácter.
El 5 de septiembre, la Sexta y Séptima banderas embarcan en el buque “Capitán Segarra” y la primera de ellas envía sus unidades a las “Kas” 21 y 23 y, en unión de la Escuadra, inician su singladura hacia Uad-Lau para simular un desembarco a fin de desorientar al enemigo. Repiten este mismo simulacro en M´Ter, Tazza y Tiguisas, mientras los cañones de los buques de guerra disparan sobre las costas de dichos puntos. Después, las unidades de la Sexta Bandera transbordan al “Jaime Segundo” y, con las barcazas a remolque, navegan hacia Alhucemas.
En la madrugada del 7 al 8 de septiembre de 1925 las costas de Alhucemas están cubiertas de niebla. El viento de Levante hace mover los buques más de lo que fuera necesario. Aparte de la niebla costera, el espectáculo de las escuadras y buques de transporte es impresionante.
Las Barcazas K.21 y K.23, cargadas de legionarios de la Sexta Bandera, son remolcados por el “Ferrolano” y el “Gaditano”, se aproximan a tierra y tienden sus pasarelas.
El fondo del mar hace en la playa un escalón y el personal, al mando de sus Oficiales, se arroja al agua que les llega más arriba de la cintura, llevando en alto las armas y municiones. Truenan los cañones de la Escuadra y las Unidades legionarias corren por la arena para tomar posiciones, ensanchando cada vez más la cabeza de playa.
La fuerza del mar ha hecho derivar a las barcazas, y estando previsto el desembarco en Morro Nuevo lo hacen en la Cebadilla.
La 24ª Compañía es la primera en llegar a tierra como centro del dispositivo de ataque, y con su Capitán a la cabeza se lanza velozmente al asalto, a la vez que la 22ª lo hace por el Este, apoyadas ambas por la Compañía de ametralladoras, que establece su base de fuegosy bate las alturas inmediatas ocupadas por el enemigo, más cercanas a la playa.
Los objetivos se ocupan y el enemigo abandona las posiciones dejando en poder de La Legión varias ametralladoras, un cañón, municiones y varios muertos.
A las doce desembarca toda la Séptima Bandera, ocupa rápidamente las posiciones que le han sido señaladas en la cabeza de playa, y se establece a la izquierda del dispositivo. Las bajas de una y otra Bandera han sido escasas porque la sorpresa ha sido total y absoluta. Tras el desembarco con las primeras tropas se dictan instrucciones para situar la línea y permitir el desembarco de las demás fuerzas. Al abrigo de los acantilados se establecen las reservas, el hospital de campaña y los servicios de Intendencia e Ingenieros con los elementos de fortificación, víveres, homos de pan, cocinas y numerosos grandes bidones de agua para el abastecimiento de las tropas.
Pero, ¿qué ha sucedido con las Banderas de la Columna de Melilla?: El día 5 de septiembre de 1925 la Segunda y Tercera Bandera embarcan en Melilla a Bordo del “Antonio Lázaro” con dirección a Alhucemas.
El día 8 se hallan frente al Alhucemas, en Morro Viejo, y reciben orden de marchar a toda velocidad hacia Ceuta. El 10 desembarcan en Ceuta y se trasladan inmediatamente a Tetuán.
Abd-el-Krim, el cabecilla, suponiendo empleadas en el desembarco de Alhucemas las mejores tropas, ha montado una operación de diversión, sitiando con numerosa y aguerrida harka las posiciones del sector de Kudia-Tahar, prohibiendo los convoyes a ellas y castigando durante varios días a la posición principal.
La guarnición de Kudia-Tahar se defiende bravamente, pero tiene muchas bajas y está casi en el límite de sus posibilidades.
La situación es grave porque la amenaza sobre Tetuán es inminente; se han distraído la Segunda y Tercera Bandera que con el Tabor de Regulares del Comandante Rodrigo constituyen una Columna mandada por el Teniente Coronel Balmes para revolver la situación y liberar Kudia-Tahar.
Se trata de un combate casi individual, accidente por accidente y grupo por grupo, en que no se debe dejar enemigo atrás ni a los costados, aunque se avance menos, y reconocerlo todo muy bien, bomba en mano y permanecer en todo lo que se ocupe. Antes de la una debe de estar consolidado lo conquistado para preveniur una reacción.
La aviación mientras tanto batirá el frente de Kudia-Tahar para evitar sea atacada.
Kudia-Tahar, lleva siete días de heroica e insuperable defensa. La actuación de las fuerzas de La Legión fue altamente favorable, impresión que se vio reflejada en los elogios que mereció del General Jefe del Ejército de Marruecos.
Las bajas totales de La Legión fueron ocho Oficiales y 136 de tropa entre muertos y heridos.
Esta acción es conocida por el nombre de “Combate de las Laureadas”, porque en ella ganaron tan preciada recompensa el Comandante García Escámez, el Comandante Rodrigo, del Segundo Tabor y el Teniente Martínez Anglada, de la 4ª Compañía de la Segunda Bandera. Las dos Banderas desfilaron el día 14, en Tetuán, ante el General Primo de Rivera, marchando seguidamente a Ceuta, donde embarcaron en el “Escolano” con rumbo a Alhucemas.
La victoria de Kudia-Tahar tuvo extraordinaria resonancia, porque gracias a ella la ciudad de Tetuán pudo quedar tranquila y las tropas, alcanzar el triunfo, pudieron volver a Alhucemas para tomar parte en el ataque general.





