El Ministerio de Educación comunica que la elaboración del calendario escolar se tiene que ajustar a las instrucciones que proporcionó en abril.
Una comunicación oficial sin desvelar. Rosa Peñalver, directora general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, ME, trasladó ayer a Luis Castillejo, secretario de acción sindical de la Federación de Enseñanza de CCOO en Madrid, “que el Foro tiene que elaborar el calendario escolar con los requisitos que el Ministerio impone”, lamentaron ayer Juan Luis Aróstegui y Antonio Palomo, presidente de la Junta de Personal Docente y de la Federación comisionista del sector educativo, respectivamente, además de componentes del Foro ceutí.
Francisco Díaz Rosas, presidente de este órgano consultivo de reciente constitución, admitió ayer que conoce, desde el martes pasado, de la existencia de la respuesta del Ministerio de Educación a propósito del calendario para el próximo curso, sin embargo, aclaró que este documento aún no ha llegado.
Los comisionistas calificaron la contestación de Madrid de “intransigencia absoluta” ya que el Foro solicitaba mayor flexibilidad en la distribución de las jornadas para, finalmente, recibir la negativa desde la cartera de Ángel Gabilondo.
Las instituciones representadas en el Foro criticaron en abril que el ME remitiera unas instrucciones para elaborar la propuesta del citado calendario escolar en las que comprobaron “indignados” que el Ministerio “no se conforma” con establecer los 175 días lectivos que marcan la legislación, “si no que fija el día de inicio y finalización de las clases para los alumnos; determina, sin posibilidad de cambios, las vacaciones de Navidad y Semana Santa, “eliminando la Semana Blanca y se inventa nuevos días festivos” como el 28 de enero, Día de la Comunidad Educativa, o el Viernes de Dolores.
Por su parte, Aquilino Melgar, director provincial en la ciudad autónoma, anunció la semana pasada que antes del 22 de junio enviará a Madrid una propuesta para, dentro de los requisitos ministeriales, elevarla a Madrid. No obstante, Melgar sostiene que el modelo se debe “adaptar a la realidad de la ciudad autónoma y conjugar los intereses de todos los ámbitos” además de confiar en un “entendimiento entre todas las partes”.






